viernes, 3 de agosto de 2012

Presentación del libro "El adicto tiene la palabra" en la Universidad La Salle

En el marco de la Feria del Libro 2012 de la Universidad La Salle
se presenta el libro
El adicto tiene la palabra.
El fundamento metapsicológico de las adicciones
de Mario Domínguez Alquicira
el jueves 9 de agosto a las 19:00 horas
en el Auditorio del Centro de Multimedios
Comentarán:
Mtro. Mario Bejos Lucero
Mtra. María Elena Castro Sariñana
Dr. Jorge Llanes



Texto de María Elena Castro Sariñana sobre
El adicto tiene la palabra


Con la publicación del libro El adicto tiene la palabra, nuestro colega y amigo Mario Domínguez Alquicira, ha podido trasmitirnos su propia palabra sobre la forma en la que entiende las adicciones a partir de sus fundamentos metapsicológicos.

En primer lugar, agradezco a Mario por invitarme a comentar su libro y por permitirme reflexionar tanto sobre la práctica psicoanalítica —misma que desconozco a pesar de mi formación profesional como psicoterapeuta de adolescentes con orientación analítica—, como acerca del tema de las adicciones que también desconozco a profundidad, aun cuando se relaciona en muchos ángulos con mi práctica actual en investigación de riesgos psicosociales y desarrollo de modelos preventivos. A pesar de haber atendido pacientes con problemas derivados de su consumo de drogas, nunca he tratado clínicamente a un adicto ni he estudiado la teoría psicoanalítica más allá de algunos textos que considero indispensables en mi formación como psicoterapeuta.

Por ello, me disculpo de antemano con ustedes por si acaso cometo algún error de apreciación en la lectura del texto y, al mismo tiempo, agradezco a Mario haberme obsequiado su libro, pues me permitió aprender y reflexionar desde una nueva perspectiva aspectos relacionados con la adicción y con el psicoanálisis mismo.

Se trata de una investigación bibliográfica. Mario estructuró su libro en siete capítulos, que le son necesarios para desarrollar y demostrar, con base en la literatura existente, su hipótesis metapsicológica fundamental (expuesta en la página 186):

En las adicciones tendría lugar una falla en la función integradora, protectora, ligadora del yo. Por ello, un propósito importante de la droga sería el de proveer una coraza contra las cantidades excesivas de energía que irrumpen en el sistema, ocasionando una ruptura de las barreras (dispositivos protectores). Ese violentamiento del límite y afluencia de energía móvil, “no ligada”, proclive a la descarga, causa esencialmente dolor, por lo que la droga opera como un “parche”, un tapón o dique de contención, que restablece artificialmente la consistencia yoica.

La motivación de Mario es transmitirnos con su palabra que la adictología y el psicoanálisis no son dos campos teóricos separados, sino que se pueden articular. Basa el sustento de su hipótesis en Freud, como creador del psicoanálisis y fundador de la psicofarmacología, y subraya la importancia del punto de vista económico del aparto psíquico como fundamento metapsicológico para explicar las adicciones, lo cual no entra en contradicción con los últimos descubrimientos de la neurofisiología. La adicción —según se demuestra a lo largo del libro— es un trastorno de lenguaje, es la supresión toxica de la memoria.

Para llevar a cabo su investigación bibliográfica y comprobar sus hipótesis epistémicas, Mario se fundamenta principalmente en el “Proyecto de psicología para neurólogos” en el que Freud encontró las bases neurológicas para describir, en su primera y segunda tópica, el funcionamiento del aparato psíquico.

Mario organiza su material haciendo un recorrido histórico sobre la evolución de los conceptos psicoanalíticos en relación a la adicción  para mostrarnos después dos horizontes: el genealógico y el epistemológico, rematando con el “Proyecto” de Freud. Dedica los dos últimos capítulos a organizar los materiales en relación a su hipótesis sobre los fundamentos metapsicológicos. Su tesis central es “la economía psíquica de la adicción”,  capítulo en el que organiza sus textos con encabezados metafóricos que dan cuenta de lo que sucede en esta economía psíquica en los procesos adictivos. Sintetiza de manera muy interesante los complejos mecanismos que se suceden en el aparato psíquico del adicto: la hemorragia psíquica, el reloj de arena de la droga, el álgebra de la necesidad, el vértigo de lo real, la patología del acto, de lo visible a lo inteligible, el sujeto alucina su mundo, la máquina de borrar, la ruptura violenta, los ojos sin párpados, la célula que explota, la ecuación celular de la droga, la sed de absoluto, un mundo sin memoria y sin tiempo, el tiempo de la droga.

El punto de vista más difundido del psicoanálisis de la adicción se centra en el abordaje hermenéutico y no en el económico. Al leer el segundo capítulo abocado a recorrer la historia y evolución de los conceptos psicoanalíticos sobre las adicciones, fui impactada por el texto a muy distintos niveles y de muchas maneras; pude recordar la forma en la que el psicoanálisis en sus inicios relacionó el alcoholismo y la homosexualidad reprimida, la relación entre la necesidad de embriagarse y la no satisfacción del instinto, la cura focalizada en hacer consciente lo inconsciente, el mundo interno del adicto plagado de depresión, tendencias suicidas, deseos de muerte, tendencia a eludir las responsabilidades, la autoestima como el mayor mecanismo psicodinámico que subyace al abuso, la grandiosidad reactiva del adicto, su disposición narcisista, su desintegración psíquica, las dificultades a las que el paciente enfrenta al terapeuta y la imposibilidad de adaptar los supuestos de la técnica a las características del adicto que hacen que los psicoanalistas se cuestionen si dicha enfermedad es abordable con el psicoanálisis, la personalidad pre-mórbida que encuentra en la droga una seudo satisfacción, la droga como el símbolo de la leche deseada, etcétera. En este recorrido me impactó el gran esfuerzo que se ha hecho desde el marco de referencia teórico del psicoanálisis por entender y explicar los comportamientos adictivos y la frustración de no poder ofrecer una respuesta óptima para actuar en beneficio de los pacientes. Y como el adicto no puede transmitir su experiencia en el marco que su psicoanalista le propone, el desencuentro es permanente… la ansiedad persecutoria del paciente, su autodestrucción, los mundos que habitan en el adicto que no pueden ser nombrados y en su psicoanalista no pueden tener significado porque no se han hecho palabra… son actos.

El segundo impacto al leer el texto fue suscitado por sus referencias al origen de la enfermedad, que algunos autores sitúan entre los seis y dieciocho meses de edad en un vínculo frustrante con la madre, en el Estadio del espejo, que se describe como el espejo roto, fue que me hizo reflexionar en que cuando intervenir es tan complejo, prevenir es la solución… Pero ¿cómo educar a una madre imposibilitada para vincularse con el bebé?, quien muy probablemente ofrece a su hijo un espejo roto que no es más que reflejo de su propio espejo roto, que ha sido a su vez dado por su propia madre… y uno piensa que tiene que haber salida, que tiene que haber un camino para los seres que transitan en tinieblas por el camino de su existencia.

Conforme avanzan las citas, mi sensación de desconsuelo me evoca una frase: lo que tu madre no te dio, te lo dará el universo y el universo son los otros, los que no son tu madre pero también te impactan, se vinculan, te ayudan desde afuera a construir adentro, quizá no a una hora determinada en una silla o en un diván, el universo encontrara la forma.

Continúo y paso por la revisión de autores que, conforme se acercan al siglo pasado, llegan al terreno de la experiencia espiritual que la misma droga descubre, porque está ahí dentro de nosotros y aprendo, gracias a Mario, que Carl Gustav Jung y su experiencia con su paciente alcohólico lo llevó a ofrecer una respuesta en los grupos de A.A. para dar el salto de la ilusión de la droga a la certeza espiritual, se empieza entonces a hablar ya de los recursos espirituales para la recuperación del adicto. Un psicoanalista que da una opción para la noche oscura del ser, el hecho que se produce en el límite de desesperación que te puede hundir o te puede abrir el camino de la iluminación, el impacto de desesperación al leer el texto se vio entonces reconfortado, el despertar espiritual como opción, tenemos derecho a los estados alterados de conciencia que los no adictos han encontrado en la droga, sólo para descubrir que esos estados no son propiedad del fármaco sino de nuestra condición humana, el asunto es que el uso no adictivo de las drogas con propósitos de expansión de la conciencia y con propósitos curativos requieren un aparto psíquico integrado, el psicoanálisis químico descubrió las propiedades de la droga pero no aportó una solución a los adictos, sólo confirmó la frase de Baudelaire: “los que buscan paraísos externamente crean infiernos”, donde termina la vida exterior inicia la vida interior y el adicto no tiene esa vida interior, no la puede crear, construir, vivir, porque, como dice Mario, mas allá de la hermenéutica, su aparato psíquico esta dañado, desde edades muy tempranas, el adicto es el sin palabra, no tiene lenguaje, sistema, aparato, estructura para nombrar. Irónico el titulo del libro: El adicto tiene la palabra… ¿Cuál? La de su psicoanalista, la de su madre, la de las personas que lo rodean. Es la palabra del Otro, la de los psicoanalistas que sí tienen ese mundo interior y esa capacidad de nombrar. Por eso una gran diferencia entre los psicoanalistas que toman el punto de vista hermenéutico para explicar y tratar al adicto y los que toman el punto de vista económico, nos dice Mario, es que los primeros consideran a la adicción como un síntoma y los segundos —como Salamonovitz— dicen que la adicción no alcanza a ser síntoma, ellos deben de transitar del silencio a la palabra para construir un síntoma.

El siguiente impacto en mi lectura fue entender el símil que Freud hizo entre el funcionamiento del sistema nervioso y el funcionamiento del aparto psíquico, cómo el Sistema Nervioso Central (SNC) tiene la misión de mantener el nivel más bajo de tensión posible, sin llegar a la descarga total, para mantener la posibilidad de construir la memoria, las células del recuerdo. Cuando Freud trasladó los principios descubiertos del funcionamiento del SNC al funcionamiento del aparato psíquico empieza, la aportación que Mario nos ofrece en su libro con una explicación energética de las adicciones por encima de la explicación hermenéutica, basada en lo que Freud dijo ¡hace casi dos siglos!

En sus metáforas sustentadas en revisión bibliográfica psicoanalítica nos explica Mario cómo el aparto psíquico del adicto sufre de hemorragia psíquica, no hay barreras de contacto, está afectada la permeabilidad e impermeabilidad de los canales, hay un vaciamiento energético que lleva al aparato al vértigo de lo real; no estamos entonces en el terreno del síntoma, estamos en el terreno de la acción, tejer y destejer y el tejido nunca se forma, no puede usarse para aprender de la experiencia, es el trastorno del impulso, la droga ofrece placer inmediato, y para aquellos que son no adictos, ofrece estados crepusculares y descubrimientos de alteraciones de conciencia y vida espiritual que no está en la droga, ésta solo nos enseña el camino, pero para aquellos con fallas esenciales en su aparto psíquico este placer se torna en dolor permanente, huir del dolor, interrumpir la marcha del tiempo una y otra vez, esto significa simbólicamente muchas cosas para el otro, para la palabra del otro, pero el único propósito del adicto es llegar a tener palabra con la ilusión de que la droga se la dará.

Sin duda, como dice Mario, la adictologia actual con todos los descubrimientos de la adicción como enfermedad del cerebro y ahora como enfermedad de un aparato psíquico incompleto, me deja claro que para los adictos la clave no es hacer consiente lo inconsciente, es llegar a tener un aparato psíquico que permita acumular recuerdos que construyan síntomas y entonces tener esa palabra que nombre los sucesos del mundo interno y no una droga que crea una ilusión de contención.

Al final tenemos todos, psicoanalistas, adictólogos, preventólogos, investigadores psicosociales, el mismo anhelo que el adicto, entendemos mucho pero tenemos muy poca tecnología útil para aliviar al adicto y sus familiares y acercarnos a su dolor, a su noche oscura del alma. En ese sentido, los grupos de A.A. tienen una comprensión vivencial más real: si dentro no hay sistema, construye tu sistema de ayuda mutua afuera. Y si el universo de amor que nuestra madre nos ha ofrecido ha construido nuestro mundo interno, otros amores pueden ayudar a que el adicto reconstruya su aparto psíquico. Quizá la adictología actual, el psicoanálisis y los interventores sociales nos dediquemos en el siglo XXI a construir la tecnología del amor.

Gracias Mario por provocar en mí estas reflexiones, sigamos adelante en nuestros esfuerzos por contribuir a que el adicto y todos los que sufren un gran dolor, rescindan su contrato con la adversidad.


***
[Texto leído por la autora en la presentación de El adicto tiene la palabra. El fundamento metapsicológico de las adicciones (Noveduc, Buenos Aires, 2012), Universidad La Salle, agosto 9 de 2012.]

miércoles, 4 de julio de 2012

IV Encuentro de Archivos del Distrito Federal

IV Encuentro de Archivos del Distrito Federal

Las ciudades iberoamericanas a través de sus archivos  

"El archivo como memoria y escritura de la historia"
Lic. Mario Alberto Domínguez Alquicira

26 de Agosto de 2010 16:30 horas


viernes, 22 de junio de 2012

Presentación del libro "El adicto tiene la palabra" en Cuernavaca, Morelos


Callejón del libro y Liberaddictus invitan a la presentación del libro
El adicto tiene la palabra.
El fundamento metapsicológico de las adicciones
el sábado 21 de julio de 2012
a las 16:00 horas 



Cine Debate Facultad de Psicología de la UANL



Carta Psicoanalítica invita a la presentación del filme Días sin huella
el sábado 14 de julio de 2012
a las 15:00 horas
en la Facultad de Psicología de la UANL
Comentarios a cargo de Mario Domínguez Alquicira
Entrada libre


 

jueves, 21 de junio de 2012

Presentación del libro "El adicto tiene la palabra" en la Facultad de Psicología de la UANL

Viernes 13 de julio de 2012 a las 17:00 horas
Facultad de Psicología de la UANL
Comentan: Bertha Alicia Jonguitud, Margaret M. Pugh y Brandy García
Entrada libre



jueves, 7 de junio de 2012

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "EL ADICTO TIENE LA PALABRA" EN EL CÍRCULO PSICOANALÍTICO MEXICANO

El Círculo Psicoanalítico Mexicano invita a la presentación del libro
El adicto tiene la palabra. El Fundamento metapsicológico de las adicciones
de Mario Domínguez Alquicira



                              
     
Sede: Cuernavaca
21 de septiembre 18:30 horas
Comentarán: Luis Tamayo,
Miguel Matrajt
Lugar: Chalma Norte 204, Col. Lomas de Atzingo

Sede: Distrito Federal
14 de noviembre 18:30 horas
Comentarán: Ma. Alejandra de la Garza,
Daniel Gerber
Lugar: Parral 73, Col. Condesa                                                             
 
http://www.cpmac.net/        


 

De adicciones… ¿Otra expresión de la desubjetivación en la posmodernidad?

María Alejandra de la Garza Walliser
 
Oiga doctor… devuélvame mi depresión… ¿no ve que los amigos se apartan de mí? Dicen que no se puede consentir esa sonrisa idiota; oiga doctor, que no escribo una nota desde que soy feliz. Oiga doctor, devuélvame mi rebeldía, ahora que a la carta ceno cada día y viajo con American Express algunas de las cosas; oiga doctor, que imaginaba odiosas?
(Canción de Joaquín Sabina)
El libro que hoy presentamos en el Círculo Psicoanalítico Mexicano, de nuestro amigo y colega Mario Domínguez Alquicira, trata de un largo y enriquecedor recorrido. Muy completa investigación de casi todo lo que se ha publicado sobre las adicciones y las respuestas desde el psicoanálisis. Realmente está escrito con tal esmero, que al leerlo uno tiene la certeza de estar completamente actualizado sobre el tema comme il faut.
La problemática es amplia y espinosa desde el psicoanálisis, así como en el pretendido diálogo —tan en boga últimamente— entre neurociencias y psicoanálisis. Una vez más nos encontramos con las referencias desde la metapsicología del punto de vista económico en Freud y el primer y amplio desarrollo que hace del mismo en “Proyecto de psicología para neurólogos”. Texto polémico que puede ser abordado desde diferentes perspectivas: o bien como un discurso desde la anatomía y la neurología, o bien como resto diurno que anuncia las temáticas fundamentales que abordará Freud a lo largo de su obra sobre el aparato psíquico, su origen y desarrollo. Nos topamos acá con la apuesta por parte del autor de releer y asumir las propuestas de este Freud, fundador de la psicofarmacología, y arrancar desde el presupuesto metapsicológico del punto de vista económico y de sus planteamientos en “Escritos sobre la cocaína”, donde explica detenidamente los juegos de tensión y distensión generados a partir de las cantidades consumidas de este tipo de sustancia.
Pero también en este texto multirreferencial, nos asombra la multivocidad de las adicciones. Aparecen adicciones menos malas que otras. Eso depende de la cantidad que se ingiere, pero también de la fortaleza del yo o del tipo de satisfacción que el sujeto tuvo en su primera experiencia. La falta, la carencia, la precariedad de la mirada, del deseo y de la libidinización pueden dejar su huella mnémica grabada en el alma, en la percepción, en el yo-piel. Y puede ser tan insoportable el dolor que cumpliendo la función de pharmakon, la droga anestesia el dolor y por lo tanto anula el deseo.
Están puestos sobre la mesa todos los posibles actores a interactuar en la búsqueda de respuestas efectivas frente a determinadas adicciones. Varios de los desarrollos y comunicaciones que elige tejer en su discurso Mario Alberto me asombraron: uno de ellos es sobre el origen de Alcohólicos Anónimos y la participación de Carl Gustav Jung: “Es un hecho conocido que Jung, el querido discípulo de Freud y futuro disidente de la legión freudiana, jugó un papel preponderante en el origen y fundación del movimiento Alcohólicos Anónimos. […] La historia se remonta a 1931, cuando Jung atendió durante un año a un acaudalado alcohólico norteamericano llamado Rowland Hazard, quien cinco años después, visitó nuevamente a Jung en Zurich con motivo de una recaída para convencerse finalmente de que no podría lograr su recuperación hasta encontrarse en condiciones de vivir una experiencia espiritual —o sea, experimentar una conversión genuinamente religiosa”. Este fue el antecedente directo del vivenciado por Bill Wilson, equivalente para él a una verdadera experiencia religiosa. Esta historia está consignada en la literatura de Alcohólicos Anónimos, donde también se establece que tales prácticas le fueron dadas a conocer a Bill a través del libro Las variedades de la experiencia religiosa (1902) de William James. Así la experiencia espiritual entendida en términos de un profundo colapso del yo puede permitir una transformación en la vida del sujeto, Eduardo Meléndez realizó una investigación hace cerca de veinte años en la que demostraba la superior efectividad de los grupos de ayuda mutua frente a las distintas alternativas ofrecidas por el modelo médico.
Volver a recordar los experimentos con LSD que llevaron a cabo literatos, psiquiatras… Huxley, a sus sesenta años de edad prueba el peyote y es tal su impacto que expone su experiencia en los textos Las puertas de la percepción y Cielo e Infierno. Antonin Artaud, consumiendo opio traducía su alteración perceptiva en textos iluminados. Así que hay de drogas a drogas, de consumidores a consumidores y resultados diversos y tales travesías.
Coincido con el prologuista Héctor López cuando dice que la idea-fuerza del libro es “quienes buscan paraísos encuentran infiernos”. Yo añadiría por la propia lectura del texto que algunos elegidos en su encuentro con ciertas sustancias llegan a encontrar paraísos. La relatividad también atraviesa el texto. De repente, más allá de cualquier discurso moral (ausente afortunadamente en este trabajo), se me impone la hipótesis planteada por Braunstein cuando afirma que, a diferencia de lo que ocurre en la psicosis, la adicción es objeto de una decisión, de una elección. Cierto, pues la adicción sería uno de los métodos a la mano, muy a la mano y favorecido por el engranaje social, por medio del cual el sujeto se sustrae, se aparta de un modo experimental del intercambio simbólico, lo cual equivale a decir que rechaza o se separa del vínculo social. La droga y su adicción se podría ubicar en este sentido en el mismo orden de respuesta que el pasaje al acto suicida, sólo que en este caso no hay muerto sino UN DARSE POR MUERTO. Pero también aparece en el horizonte la experiencia vital de transformación y subjetivación que se traduciría en ASENTARSE COMO SUJETO, y la búsqueda de enfrentar de otra manera el silencio, el vacío, el dolor a secas. No olvidemos Las enseñanzas de Don Juan de Castaneda, por ejemplo.
Gratamente enriquecida quedé con el conocimiento del trabajo clínico efectuado por Claude Olievenstein. Con agudeza y osadía que recuerdan a Ferenczi, se atreve a romper esquemas, a salir de cualquier dogmatismo y a sumergirse en las particularidades de las adicciones pero sin perder de vista lo esencial en el acercamiento psicoanalítico: las generalizaciones se encuentran con el límite de lo singular del caso por caso. Tal es el eje rector en su trabajo “sesión ilimitada de análisis salvaje”, que llegaba a durar hasta diez horas. Porque para él la necesaria singularidad del caso y el psiquismo móvil de los adictos lleva a un posicionamiento diferente por parte del psicoanalista.
Hay una preocupación por la clínica a proponer en el caso de las adicciones. Una propuesta con basamento metapsicológico, en el que se va haciendo camino al autor, construyendo en su formulación de preguntas posibles puentes desde el cerebro (neurología) y desde el inconsciente (psicoanálisis). Aunque pueda tener mis reservas al respecto por el ambiente de fascinación que predomina en ese sentido sobre todo en psicoanálisis, me parece bastante serio el derrotero que escoge Mario para poner en su lugar prioritario la dimensión económica, el tema de la cantidad de excitación por encima de lo psicodinámico. Cito al autor: “En el origen está la excitación. O, para decirlo con otras palabras: lo económico precede a lo dinámico, motivo por el cual debe prestarse más —o por lo menos igual— atención a la vicisitud económica que a la dinámica”. Y confirma más adelante: “se trataría de precisar el lugar que la sustancia ocupa en la economía subjetiva de quien la consume, así como de deducir cuál es la lógica que ese consumo adquiere en cada una de las estructuras clínicas” (pp. 243-244).
¿En futuros desarrollos veremos cómo se materializan sus propuestas en una clínica de lo real? ¿Caso por caso? Y es que resulta difícil abordar una clínica de las adicciones. Una sola clínica. ¿Clínica desde dónde? ¿Desde qué escucha psicoanalítica? ¿Desde qué psicoanálisis se hablaría? ¿Entraría en este sentido la psicoterapia psicoanalítica en los referentes —los nuestros— del psicoanálisis? Pero además habría que preguntar también ¿desde qué tipo de adicciones? Se puede hacer tabla rasa de las diferencias entre la marihuana, el LSD, la heroína, el opio, el hachís, la cocaína, la mezcalina… los inhalantes… el juego… el trabajo… el ejercicio… porque ahora tal es el panorama adictivo de nuestra sociedad. Mejor tener bien instalada una adicción que preguntarse quién soy y qué quiero.
Sólo quiero ser yo y ahora parezco mi caricatura. Oiga doctor, devuélvame mi fracaso, ¿no ve que yo cantaba a la marginación? Devuélvame mi odio y mi pasión, doctor, hágame caso, quiero volver a ser aquel payaso con alas en los pies. Oiga doctor, devuélvame mi excitación, llevo ya cinco meses sin una erección, incluso en un gimnasio me inscribí pero no me curaron; oiga doctor, cada miembro me hincharon menos el viril. Oiga doctor, esta vez le falló la acupuntura, ¿acaso no le pago las facturas? Déjeme como estaba, por favor. Oiga doctor, que ya no se me empina, desde que me mandó tener cuidado con la nicotina. Nada de disimulos, la cumbre se me está clavando por momentos en el culo.  





 

SEMINARIO PRESENCIAL "HACIA UNA METAPSICOLOGÍA DE LAS ADICCIONES. DE LA HERMENÉUTICA A LA ENERGÉTICA FREUDIANA"

Carta psicoanalítica invita al Seminario:


HACIA UNA METAPSICOLOGÍA DE LAS ADICCIONES. DE LA HERMENÉUTICA A LA ENERGÉTICA FREUDIANA

 
Impartido por:
Mario Domínguez Alquicira

Es cierto que el psicoanálisis, en la actualidad, no queda reducido a la figura de su creador, razón por la cual no es posible pasar por alto la enorme influencia del pensamiento de Sigmund Freud y de todos sus sucesores. También está claro que ni el estudio científico de las adicciones invalida al psicoanálisis ni tampoco el psicoanálisis descalifica al primero. Además es importante reconocer que el psicoanálisis ha ido cambiando a lo largo del tiempo, renovándose continuamente mediante el advenimiento de nuevos enfoques y perspectivas. Ante esto, el SEMINARIO “HACIA UNA METAPSICOLOGÍA DE LAS ADICCIONES. DE LA HERMENÉUTICA A LA ENERGÉTICA FREUDIANA” se propone no sólo rescatar el aporte que esta disciplina ha hecho en pos de una mejor comprensión del difícil problema de las adicciones, sino sobre todo contribuir al conocimiento y desarrollo de los abordajes preventivos y terapéuticos en este campo.

Lo que aquí se intenta postular es, pues, la necesidad de superar la oposición psicoanálisis-adictología, ya que la dicotomización radical de ambos enfoques, en cuanto pretenden erigirse como un absoluto excluyente, en lugar de reconocer sus respectivas limitaciones y mutua complementariedad, tiende a conducir a una estéril disquisición encerrada en sí misma. Es tiempo, entonces, de iniciar un fructífero debate capaz de ampliar y expandir los puntos de demarcación existentes entre ambos campos del saber. En su mayoría, los estudios psicoanalíticos encaminados a la comprensión de las manifestaciones adictivas se han centrado en encontrar los mecanismos psíquicos subyacentes a la conducta adictiva, así como en la comprensión psicodinámica de la personalidad adicta, lo cual ha dado lugar a verdaderas tipologías o “retratos de adictos”, mismos que sólo han conseguido reducir el aporte freudiano a descripciones fenomenológicas y clasificaciones estereotipadas. Ante ese hecho, este seminario se propone también rescatar el potencial derivativo de los conceptos analíticos y la inteligencia interna de los modelos topológico, dinámico y económico para hallar tras de ellos el fundamento metapsicológico de las adicciones.

Temas a desarrollar:
1.    Autores clásicos en el tema de las adicciones
-     “Primera generación” de psicoanalistas, discípulos directos de Freud (Abraham, Ferenczi, Sachs, Simmel, Rado, Glover, Adler, Stekel, Jung)
-     “Segunda generación” (Bernfeld, Fenichel, Rosenfeld)
-     La adicción a las drogas en la enseñanza de Lacan y sus sucedáneos (Olievenstein, Le Poulichet, Miller)

2.- Los relatos de la toxicomanía
Thomas de Quincey, William James, Charles Baudelaire, Jean Cocteau, Aldous Huxley, William Burroughs, Jean Lorrain, Walter Benjamin, Antonin Artaud, Charles Bukowski.
3.- Una aproximación al problema económico de las adicciones

2 clases, viernes 13 de julio de 18:00 a 21:00 y sábado 14 de julio de 9:00 a 14:00 horas.

En la sede: Monterrey, Nuevo León (por confirmar)

Un solo pago de $1500
Fecha límite de inscripción: 6 de julio de 2012.

Informes:
Dr. Rodolfo Alvarez del Castillo Luviano

Tel. 8112181532