Mostrando entradas con la etiqueta psicoanálisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta psicoanálisis. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de febrero de 2026

Freud y el arte: Pulsión, Mirada y Ruptura

  • Conferencia: Freud y el arte: Pulsión, Mirada y Ruptura
  • Ponente: Mtro. Mario Domínguez Alquicira.
  • Fecha: 16 de febrero de 2026.
  • Objetivo: Analizar los vínculos entre la estructura psíquica y la producción artística desde la perspectiva psicoanalítica, brindando herramientas conceptuales (sublimación, fantaseo, lo ominoso) para comprender la obra de arte no sólo como objeto estético, sino como síntoma cultural y arqueología del deseo. Se buscará, además, actualizar estos conceptos hacia el entorno digital y la creación de nuevas subjetividades.
  • Lugar: UAM Lerma.







jueves, 11 de septiembre de 2025

JACQUES LACAN: CONCEPTOS FUNDAMENTALES

 

SEMINARIO EN LÍNEA
JACQUES LACAN: CONCEPTOS FUNDAMENTALES


¿Es posible ver allanado el acceso al pensamiento de Lacan?
¿Es posible hacer una síntesis de sus conceptos fundamentales?
¿Es posible ofrecer los recursos indispensables para comprender a Lacan?


Los conceptos fundamentales de una teoría son la llave que posibilita la apertura a su comprensión.

El estudio comparativo de la teoría facilita la visión de un autor respecto a otro.

El propósito de este seminario es entender a Lacan desde Freud y a Freud desde Lacan.





miércoles, 2 de abril de 2025

Psicoanálisis de los sueños



¿Cuál es el sueño que interesa al psicoanálisis? ¿El sueño soñado? ¿El sueño recordado? ¿El sueño relatado?


¿Es la interpretación de los sueños el único procedimiento de que se vale el psicoanalista para conocer las represiones del paciente y la génesis de la neurosis?


¿El estudio de los sueños sigue siendo el lugar privilegiado para explorar las paradojas que vivimos los seres humanos?


Sigmund Freud fue armando su teoría de los sueños a partir de su experiencia clínica, gracias a ella aprendió a desarticularlos en sus significados inconscientes (como hiciera con los síntomas neuróticos de sus pacientes) casi desde un principio. Luego usó el análisis de sus propios sueños como procedimiento básico de su autoanálisis. Trató así de hacer entendible lo que en principio se presentaba como inentendible. Lo que Freud pretendió demostrar es que el sueño no está desprovisto de sentido y que es posible, a través de un análisis riguroso, llegar a conocer su significado. Usó con ellos entonces el mismo método usado para los síntomas, método que fue puliendo en forma paulatina, descifrando el sentido de los sueños (lo que hasta él era “sin sentido”) a partir de las asociaciones libres y desde el contenido latente surgido de ellas. De esta manera él mismo comparó su tarea con la realizada en su momento por Champollion, descubridor del significado de los jeroglíficos egipcios.


Fue hasta que Freud osó filtrarse por los complejos y a menudo escabrosos territorios del inconsciente, cuando los sueños empezaron a revelar su verdadero significado. Y es debido a su gran influencia que hemos podido deslizarnos en el espinoso laberinto de nuestro inconsciente, permitiéndonos con ello obtener una visión distinta y más fértil de nosotros mismos. Freud atribuyó una gran importancia a La interpretación de los sueños —a la que consideró su obra capital— que, por un lado, representa parte de su autoanálisis y constituye, por otro, el camino más eficaz y directo de acceso al inconsciente. 


No nos es dado conocer el inconsciente sino a través de sus formaciones, y es ahí en donde el sueño ocupa un lugar privilegiado, ya que constituye “la vía regia de acceso al inconsciente”. El descubrimiento que hiciera Freud del significado de los sueños tuvo —y sigue teniendo— una inmensa trascendencia en la historia cultural de la humanidad.


Objetivos


Destacar el uso clínico de los sueños y sus aplicaciones en otros ámbitos del saber humano, a partir de la dimensión científica que Freud les confiriera en La interpretación de los sueños. 


Acercar al público no especializado —pero con nociones básicas de lo que es el psicoanálisis— al universo científico de los fenómenos oníricos.


Aclarar conceptos y aprender a interpretar los propios sueños y los de los pacientes en tratamiento psicoanalítico.


 

miércoles, 6 de marzo de 2024

SEMINARIO EL PSICOANÁLISIS ANTE LAS ADICCIONES


 

¿Existe o no una estructura o personalidad del adicto?
 
¿Es posible abordar el consumo de drogas como un síntoma?
 
¿La adicción es una categoría clínica bien formada?
 
¿Estamos autorizados a identificar la adicción como cuadro clínico o a delimitar al adicto dentro de un tipo de personalidad?
 

 

Objetivos:

·       Problematizar la toxicomanía a partir de la experiencia analítica.

·       Emprender un rastreo histórico de la teoría psicoanalítica de las adicciones para dar cuenta del aporte de los textos clásicos y modernos.

·   Demostrar, retornando a los autores clásicos, que el analista no debe retroceder ante las adicciones.

jueves, 18 de enero de 2024

Seminario en línea. Genealogía de la droga

Genealogía de la droga. Un recorrido histórico a través del cine, la literatura, la filosofía y el psicoanálisis


¿Cuáles son los fenómenos capaces de generar un cambio en la representación social del consumo de drogas? 

¿Pueden reconocerse diversas etapas evolutivas en la percepción social dominante?

¿Cuál es el papel que juegan en la conformación del “problema droga” las concepciones estereotipadas y dogmáticas?

 

Este seminario tiene la intención de revisar cómo han sido representadas las drogas en la literatura, el cine y la filosofía, en función del modo en que se ha ido modificando la relación del hombre con ellas a lo largo de la historia. Hablar de ciertas formas de representación cultural que muestren claramente que el consumo de sustancias varía en la historia, incluso representa períodos de vida en tiempo y lugar.

Se partirá del supuesto de que tanto las producciones cinematográficas como las literarias evidencian diferentes visiones en torno al denominado “problema internacional de las drogas” y concentran diversos modos de percepción del mismo, modos que han ido variando históricamente en función de las condiciones socio-políticas y las modificaciones en los mecanismos de control implementados. Esto es: conforme se transforman las categorías de percepción dominantes en el discurso sobre el tráfico y el consumo de drogas, el cine y la literatura han participado en la definición de la identidad de los agentes sociales que conforman este campo de relaciones sociales complejas e interdependientes.

En este recorrido que irá desde la dimensión subjetiva hasta la social, los participantes se encontrarán con escritores que también son pensadores o con figuras ficticias, héroes de novelas o personajes de películas que forman parte de nuestro imaginario colectivo. El propósito es desentrañar los códigos que presiden la representación del adicto en el cine y la literatura. 




 

martes, 2 de marzo de 2021

Identidad e identificación: Vértices psicoanalíticos, sociales, culturales y neurobiológicos

ISBN: 978-607-9212-04-9

 

En junio de 2019, como cada dos años desde su primera edición en 2007, se realizaron las Jornadas Clínicas del Centro Eleia. El objetivo de este evento es proporcionar un espacio donde los profesionales del área de la salud mental o todo aquel interesado puedan actualizar y profundizar sus conocimientos sobre clínica psicoanalítica dentro de un marco teórico-práctico plural y complejo. En esta ocasión, el tema elegido resulta de suma importancia para comprender al ser humano en su esencia: el origen y desarrollo de la identidad.

Este libro reúne todos los trabajos presentados durante dicho evento; tanto las revisiones de distintos materiales clínicos cuyo dilema fundamental gira en torno a la identidad e identificación, como las ponencias en las que expertos del psicoanálisis esclarecieron el pensamiento actual sobre esos mismos temas. El lector también encontrará las conferencias impartidas por especialistas de otros campos como la sociología, los estudios culturales y la neurofisiología. Así, las personas que no pudieron acudir o que no estuvieron presentes en algunas de las actividades tienen la oportunidad de leer todo cuanto se expuso. Y para las que sí asistieron les será posible volver a revisar con calma cada presentación.

La teoría psicoanalítica se conforma por una red compleja de conocimientos y en los textos de este libro se aprecian las distintas formas en que cada profesionista conjuga la teoría con la práctica clínica. La transmisión de experiencias representa un elemento valioso en la formación de expertos en la salud mental.

La lectura de esta obra le brindará al lector la oportunidad de pensar y repensar cuestiones tales como si existe un proceso único y definido para el buen desarrollo de la identidad, ¿por qué se perturba?, ¿cómo participan las identificaciones en su formación?, ¿qué define nuestra personalidad?, ¿la identidad se adquiere de una vez por todas?, ¿qué o quiénes influyen en ese proceso?, ¿qué papel desempeñan el entorno social y el ámbito cultural?, ¿cuánto participan el aspecto psicológico y lo inconsciente?, ¿será que cada individuo aporta algo propio a su identidad o todo viene dado por lo biológico o lo social?, entre otras interrogantes.

Esta compilación, además de ser una puesta al día sobre estos importantes temas, es una herramienta de consulta y de trabajo muy útil para los interesados en comprender la formación de la identidad.


miércoles, 20 de enero de 2021

PSICOANÁLISIS Y EL SÉPTIMO ARTE

ISBN: 978-607-98949-0-0


 

Desde el comienzo de la cuarentena a causa de la pandemia por el Covid-19 que se vive desde inicios del 2020, Casa Alef aperturó un proyecto de Cine Club para crear puentes de diálogo a pesar del aislamiento, los invitados en su mayoría psicoanalistas hacen una reflexión apoyándose del séptimo arte para hablar sobre problemas sociales, políticos y clínicos. En este libro se reúnen las reflexiones de más de veinte escritores que aportan su visión crítica sobre el mundo y su amor al cine. Un libro inédito con autores internacionales, que disfrutará todo aquel que tenga el deseo de involucrarse en la pasión y el dolor que enmarca el malestar en la cultura.

lunes, 7 de enero de 2019

La sexualidad. Jornadas Eleia 2017

Domínguez Alquicira, Mario, "Alana: La feminidad en construcción", en Wiener, Ana María et al, La sexualidad, México: Instituto Universitario Eleia, 2018, pp. 221-228. ISBN 978-607-9212-03-2


Los descubrimientos freudianos en el campo de la sexualidad modificaron para siempre la concepción del ser humano. Además de sostener con persuasión la existencia de la sexualidad infantil, Freud encontró en ella la raíz inconsciente de los conflictos neuróticos, trazó la secuencia del recorrido que la libido efectúa sobre el cuerpo antes de llegar al objeto y desató el deseo sexual de su mera expresión genital para hallarlo también en las manifestaciones pregenitales. La sexualidad es una fuerza de orden pulsional que, aunada a su contraparte, la pulsión de muerte, está detrás de toda conducta, constituye el contenido principal de las representaciones inconscientes y, por ser la fuerza que promueve la vida, agita, inquieta y perturba la mente. El pasaje obligado de las pulsiones sexuales por el complejo de Edipo le confiere a la sexualidad humana su carácter psicosexual y, por ende, trasciende su dimensión biológica para insertarse de lleno en el dominio sociocultural.
La obra precursora de Freud fue ampliada, enriquecida y reformulada por las contribuciones de Klein, Lacan, Hartmann, Winnicott, Bion, Meltzer, Green y otros destacados psicoanalistas a los que el lector de este libro encontrará entre sus páginas. Desde una perspectiva plural, el psicoanálisis contemporáneo se aproxima a su complejo objeto de estudio —la mente humana— e intenta comprender la multiplicidad de significados de las producciones psíquicas como son los sueños, las fantasías y los síntomas.
El Centro Eleia eligió a la sexualidad como tema central de las Jornadas 2017 con el objetivo de realizar una puesta al día de sus determinantes psíquicos. El libro que el lector tiene en sus manos es la compilación de los trabajos que se desarrollaron en esa ocasión. Comprende materiales clínicos de entrevistas y sesiones con pacientes que constituyen por sí mismas un breve muestrario de los diversos conflictos inconscientes y de la patología de la sexualidad. Cada material clínico es comentado por psicoanalistas experimentados quienes formulan alternativas diagnósticas y, tomando como eje de comprensión la transferencia, proponen líneas de interpretación y estrategias de intervención. La exposición de las ideas y conceptos es realizada en forma didáctica para que el lector novel siga paso a paso la dinámica del trabajo en el consultorio psicoanalítico. Las secciones se acompañan de una amplia bibliografía que documenta con rigor la investigación realizada por lo que este libro resultará de interés a todo estudioso de los atributos psíquicos y emocionales de la sexualidad.
Es doble el mérito de esta obra: analiza minuciosamente las prácticas sexuales en la sociedad contemporánea, al tiempo que muestra la aplicación clínica de las principales teorías que dominan el panorama psicoanalítico.

viernes, 20 de junio de 2014

SEMINARIO EL PSICOANÁLISIS ANTE LAS ADICCIONES

Imparte el
Mtro. Mario Domínguez Alquicira

Inicio: 11 de julio de 2014 de 19:00 a 22:00 horas
Universidad Humanitas
Campus Del Valle
 
 
 
 

lunes, 10 de febrero de 2014

Seminario y Conferencia: Sociedad Psicoanalítica de Sonora

Conferencia "El adicto tiene la palabra"

Viernes 14 de marzo de 2014
20:00 horas
Ciudad Obregón, Sonora

 
 

 

Seminario impartido por Mario Domínguez Alquicira

Viernes 14 de marzo de 2014
De 16:30 a 19:30 horas
Sábado 15 de marzo
De 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas

 

miércoles, 8 de enero de 2014

Asociación Mexicana sobre la Adicción




El viernes 3 de enero de 2014, Mario Domínguez Alquicira dictó una ponencia referente al tema de las adicciones y su relación con el psicoanálisis en el foro interactivo de la AMESAD, organización que tiene entre sus propósitos difundir información científica y actual de interés para quienes trabajan en este campo, poniendo en contacto a los expertos que han desarrollado experiencias exitosas y aportaciones para la atención del problema.


Foro Interactivo AMESAD

martes, 30 de abril de 2013

Presentación del libro "El adicto tiene la palabra" en la Universidad Veracruzana

El Instituto de Investigaciones Psicológicas
de la Universidad Veracruzana
invitan a la
presentación del libro
 
El adicto tiene la palabra.
El fundamento metapsicológico de las adicciones
 
de Mario Domínguez Alquicira
el 13 de mayo de 2013
a las 12:00 horas
en la Facultad de Psicología
 
 
 
 

lunes, 8 de abril de 2013

Cine Club del Círculo Psicoanalítico Mexicano en Xalapa, Ver.





Lugar: Café Tierra Luna.

Horario: Todos los lunes a las 19:30 horas.

Cooperación personal voluntaria.

Presentación:

El cine es uno de los inventos del siglo XX que revolucionó de manera definitiva, la manera de ver el mundo del hombre, y supuso una verdadera revolución en las artes, la cultura y el pensamiento. Surgido como un experimento curioso que daría cuenta de si un caballo puede estar con las cuatro patas en el aire, se transformó en un ojo que  hace realidad nuestros sueños y nos propone los de los directores que hacen posible una escalera rumbo a mundos fantásticos.

A partir de 1892, los hermanos Lumière empezaron a trabajar en la posibilidad de fotografiar imágenes en movimiento. Para finalmente crear un aparato que servía como cámara y como proyector: el cinematógrafo, que se basaba en el efecto de la persistencia retiniana de las imágenes sobre el ojo humano. Al comienzo ellos mismos cargaban las piezas de la cámara filmadora en un cajón para su traslado de un lugar a otro.

Luego de asustar a los primeros espectadores, que huyeron aterrorizados al ver La llegada de un tren, se convirtió en un objeto de entretenimiento merced a Méliès y otros cineastas que descubrieron que podían contar historias que fascinaban al público.

Luego vinieron cambios que llevaron a la industrialización del invento, a la creación de ídolos, al color y el sonido, incluso la tercera dimensión. Cada vez más realista en sus empeños llegó a crear una dimensión paralela de la aburrida vida cotidiana.

El siglo XXI abre al cine nuevos caminos y expectativas ligadas a los movimientos sociales, a las nuevas tecnologías y al desarrollo de la solidaridad. El cine es, además de un espectáculo de masas, la imagen en movimiento de la historia de la humanidad. El cine ha servido para crear nuevos lenguajes, es decir, una forma diferente de contar las cosas.

El encuentro del cine y el psicoanálisis no siempre fue afortunado, Freud despreciaba los primeros esfuerzos fílmicos y se negó a participar en la producción de la primera película con temática psicoanalítica. Sin embargo, los surrealistas reconocieron al padre del psicoanálisis en la fuente de inspiración para su movimiento y dieron al inconsciente todo el peso que éste reclamaba a través de su producción artística. Buñuel convierte a sus películas en sueños extravagantes que reflejan la locura que todos vivimos.

Fue así cómo se dio cabida a nuevas formas de enlace entre el Cine y el Psicoanálisis, que dieron lugar a creaciones exquisitas, y pesadillas difíciles de nombrar, que han dado vida a los más de 100 años de este arte.

El Cine Club del Círculo Psicoanalítico Mexicano fue fundado hace más de 25 años por el doctor Pablo España en la ciudad de México, quien era un apasionado de la pantalla gigante, y que no importa qué, estuvo allí todos los días del evento hasta su muerte, junto con Mario Domínguez Alquicira para supervisar esta actividad. Actualmente, Alberto Montoya sigue esta tradición en la capital por parte del CPM, que se intenta retomar en tierras veracruzanas.

 
Calendario próximos meses:

Abril 8: La Luna / Bernardo Bertolucci. Comenta: Mario Domínguez Alquicira.

Abril 15: Doña Flor y sus dos maridos / Bruno Barreto. Comenta: Yadira Hidalgo

Abril 22:  Rumble Fish / Francis Ford Copppola. Comenta: Marcelino Arias.

Abril 29: Wittgenstein. Derek Jarman. Comenta: Luis Adalberto Maury Cruz

 

Mayo 6: Repulsión / Roman Polanski. Comenta: Isabel Ortigoza.

Mayo 13: La vida de los otros / Florian Henckel. Comenta: Teresa Elodia Montiel 

Mayo 20: El silencio / Ingmar Bergman. Comenta: Julio Ortega Bobadilla.

Mayo 27:   Memorias de mi enfermedad mental. El caso Schreber / Julian P. Horrs Comenta: Karla García.

 
La idea es que al final de la película, el invitado haga una presentación y comentario de la película para que luego se abra a debate el filme. Cada mes aproximadamente, un psicoanalista comentará una película y el resto serán comentadas por miembros de la Universidad Veracruzana, especialmente del área de Humanidades, Historia y Ciencias de la Salud.

 

 

martes, 16 de octubre de 2012

Texto sobre "El adicto tiene la palabra"


 

Presentación del libro

El adicto tiene la palabra.

El fundamento metapsicológico de las adicciones

de Mario Domínguez Alquicira

 

Bertha A. Jonguitud Moreno [1]

 



“La palabra es el hombre mismo. Estamos hechos de palabras.
Y aún el silencio dice algo, pues está preñado de signos. No podemos escapar del lenguaje.
El poema es creación original y única, pero también es lectura y recitación: participación.
El poeta lo crea; el pueblo, al recitarlo, lo recrea.
Poeta y lector son dos momentos de una misma realidad.
Alternándose de una manera que no es inexacto llamar cíclica,
su rotación engendra la chispa: la poesía.”

O. Paz


Buenas tardes, en primer lugar quisiera agradecer a Carta Psicoanalítica, en especial al Mtro. Rodolfo Álvarez del Castillo por haberme invitado a participar y por hacer posible este evento; asimismo, al Doctor Mario Alquicira por haber aceptado amablemente la invitación a presentar su libro en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Esta presentación es distinta a muchas otras, puesto que mi primer encuentro con el autor fue a través de la lectura de este libro, es decir, con la palabra escrita y no podré hablarles de los muchos años de amistad y trabajo juntos, al menos por ahora, sin embargo no por ello considero este encuentro menos enriquecedor. Siempre es un motivo de celebración la publicación de un libro. Además de honrada me siento agradecida con el autor por la generosidad con la que es capaz de darnos a conocer el fruto de largas horas de trabajo para deleite de todos nosotros como lectores, por ello me es muy grato presentarles el libro El adicto tiene la palabra. El fundamento metapsicológico de las adicciones de Mario Domínguez Alquicira.

Si partimos de que la escritura se constituye como momento creativo, vivencia de inscripción única e intransferible, como modo en que en el psiquismo se relacionan ambas dimensiones, saber y goce o, en términos freudianos, representación y pulsión, la que permite dar cuerpo a ese saber y limitar ese goce traumático por definición, para poder hacer viable la existencia del ser humano, entonces ¿cuál es la escritura de El adicto tiene la palabra?

Este es un libro que llevará al lector a situarse frente a un terreno arcilloso y fértil que ha sido motivo de controversias dentro del psicoanálisis y lo hará caminar sobre el borde, allí donde pareciera que no hay sujeto, sino droga; nos referimos al terreno de las adicciones.

El lector que apenas ojee sus páginas advertirá de inmediato la importante tarea de investigación que el autor realizó, trabajo digno de reconocerle.  En lo personal, a lo largo del libro, encontré un estilo de trasmisión explicativo por parte del autor, que permite que aquellos que se acerquen a su lectura y desconozcan por completo el tema, se puedan encontrar con algunas puertas de entrada al mismo.

Me resultó interesante la indagación que realiza Mario Alquicira en el capítulo II que lleva por título “Breve Historia de los conceptos psicoanalíticos sobre adicciones”. El autor va delineándonos un camino sobre las primeras teorías psicodinámicas que surgieron en relación a las adicciones y que florecieron incluso antes de que se inaugurara formalmente el psicoanálisis desde la obra de Freud y aquellos que formaron parte de las primeras generaciones de analistas que actualmente son llamados “clásicos“, hasta las teorías más actuales que se plantean el problema de la toxicomanía desde la perspectiva de las patologías de la ética, propias del mundo contemporáneo.



El autor nos pone de manifiesto las principales vertientes y deslizamientos por los que ha atravesado el psicoanálisis en relación a las toxicomanías, haciendo una investigación minuciosa. En este recorrido histórico lustroso, Mario Alquicira no deja de mostrarnos su propia postura frente al trabajo clínico de las adicciones, sus filiaciones y rupturas, y comparte con Souza y Machorro “no caer en la tentación de decir que existe una explicación única del fenómeno de las adicciones” (pág. 93).

El libro parte de la premisa de que el psicoanálisis no es un cuerpo teórico ya acabado, más que de un psicoanálisis, tendríamos que hablar de “los psicoanálisis”, a su vez se pone de manifiesto que ante el problema de las adicciones algunas teorías psicoanalíticas han hecho de conceptos como: síntoma, fijación oral, Edipo no resuelto, entre otros, un catálogo para dar una explicación sobre lo que le ocurre al sujeto. Entonces ¿de qué psicoanálisis nos habla el autor en el trabajo con las adicciones? ¿Cuál es el contexto histórico e ideológico en que se escribe El adicto tiene la palabra?

Para ello, escuchemos a Alejandro Salamonovitz (1999):

“Nuestras civilizaciones contemporáneas se han convertido en culturas del silencio, el tamaño del problema y el aumento porcentual a través del tiempo hace inevitable cuestionarnos en torno a la contribución que hace nuestra bárbara civilización a la producción de este mal, este flagelo es el sufrimiento de la cultura contemporánea.
Nuestras sociedades paranoizantes fundadas en esas instituciones cuyo núcleo es el panóptico descrito por Michel Foucault han convertido al planeta en un gran hospital psiquiátrico, donde hay terapias psiquiátricas masivas, etiquetas, clasificaciones que buscan suprimir los síntomas y la palabra para arrojarnos a los hielos del silencio. El saldo del proyecto salta a la vista: son millones los deprimidos y adictos, muchos de los cuales imploran una terapia farmacológica, otros no les queda más que acariciar la muerte. Y es que cierto psicoanálisis al pisar las instituciones, o incluso fuera de ellas, ha caído en ser normativo, buscando tener tipologías, estereotipos y sintomatologías para explicar el problema de las adicciones”.

Bajo ese panorama, éste es un libro que viene a cuestionar ciertos enfoques psicoanalíticos que abordan el problema de las adicciones; por lo tanto, es un libro abierto al debate y a la controversia. Cabe resaltar la importante influencia que sobre Mario Alquicira han ejercido grandes maestros del psicoanálisis, quedando configurado para este libro un marco teórico de fuente sólida freudiana con aportes importantísimos de Jacques Lacan y Sylvie Le Poulichet, psicoanalista francesa, siendo esta autora un punto de anclaje sustancial para el autor. Para Le Poulichet, en la práctica clínica con este tipo de pacientes, se puede realizar un trabajo en los bordes de la cura. Algo que cabe resaltar es que para el autor del libro las explicaciones psicodinámicas que existen sobre las adicciones no constituyen del todo una explicación metapsicológica, al no haberse adentrado además al terreno económico, es decir, a lo energético del psiquismo. A propósito de esto, en el capitulo V titulado “De un ‘Proyecto de psicología para neurólogos’ a un ‘Proyecto de neurología para psicólogos’”, el autor realiza un análisis descriptivo interesante del “Proyecto” de Freud de 1895.

El autor parte de la premisa de la necesidad de superar la oposición psicoanálisis-adictologia, ya que la dicotomía radical de ambos enfoques en cuanto pretenden una absolutización excluyente, en lugar de reconocer sus respectivas limitaciones y mutua complementariedad tiende a conducir por ambas partes a una estéril disquisición encerrada en sí misma, es por ello que Mario Alquicira toma el modelo energético del “Proyecto” de Freud para dar una explicación del psiquismo en el sujeto adicto.

Recordemos que este opúsculo lo escribe Freud para su amigo Fliess, es un trabajo que ha provocado largas controversias en el psicoanálisis. En él Freud desea construir una psicología que pueda ser una ciencia natural, esto es, representar el proceso psíquico como estados cuantitativamente determinables de partículas y materiales especificables. Para el autor, Freud se configura como un “teórico neurónico” a través de los grandes descubrimientos realizados en el campo de la neurofisiología, amparados éstos por sus publicaciones clínicas e histológicas sobre el sistema nervioso. En estos trabajos de Freud, como el “Proyecto de psicología” y los Escritos sobre la cocaína, podíamos vislumbrar los primeros intentos por descubrir un alivio para el sufrimiento humano. El “Proyecto de psicología para neurólogos” vendría a ser entonces un anticipo del esquema del peine, en donde Freud explicaría cómo la motilidad conduce a la búsqueda del objeto, no encontrándose ese objeto porque está perdido de origen, convirtiéndose esto, en una vivencia irrepetible, experiencia que provoca una herida, estamos hablando de “la primera vivencia de satisfacción” misma que es la esencia de las más profundas consecuencias para el desarrollo de las funciones en el sujeto.

Conceptos como neuronas “impasaderas”, potencial de reposo, neuronas omega, potencial de acción, barreras antiestímulo, entre otros, son términos que Mario Alquicira tomará para darnos una explicación psíquica del problema de las adicciones. Para el autor, el “Proyecto” de Freud representa un intento por fundar una nueva psicología científica sobre la base de una neurofisiología; de ahí que tenga que transcribir a un lenguaje anatómico los primeros descubrimientos hechos en el terreno de lo psíquico.

Uno de los postulados centrales que nos refiere este libro es que, en las adicciones, tendría lugar una falla en la función integradora y protectora del yo, por ello un propósito importante de la droga sería el de proveer una coraza contra las cantidades excesivas de energía que irrumpen el sistema, ocasionando una ruptura de las barreras. Para el autor, en la adicción, existiría un aparato psíquico afectado en su función protectora contra los estímulos, fracasado en su ocupación de conservar un cuerpo. Asimismo, en el aparato psíquico del adicto existiría una falla en la ligadura entre la pulsión y el significante a su vez ocasionando que haya una carencia de la simbolización para producir un síntoma neurótico.
 
Esto dará la entrada a una de las tesis principales: “la adicción no es un síntoma''. Debo mencionar la sorpresa que causó encontrarme con este planteamiento, ya que como el libro nos enseña, en la historia del psicoanálisis y las adicciones la mayoría de los autores han planteado que la adicción a las drogas es un síntoma, incluso algunos autores como el psicoanalista Armando Barriguete la señalan como una enfermedad. Escuchémoslo:
“[…] al hablar de la enfermedad alcohólica y en general de cualquier adicción, es indispensable iniciar una lucha feroz contra la parte adictiva de la personalidad que tiende a regresar al enfermo a ese mundo de fantasía y omnipotencia que lo lleva a la muerte lenta, pero segura” (pág.25).

En relación a esto el lector encontrará un debate muy interesante que sostiene Mario Alquicira con este psicoanalista mexicano, en donde se ponen en controversia las tesis centrales de cada uno sobre este tema, habiendo señalamientos muy directos por parte del autor a la obra de Barriguete.

En lo personal me pregunto, si agrupaciones como Alcohólicos Anónimos tienen un impacto en la sociedad y reúnen una cantidad importante de miembros, debido a su filosofía de los "doce pasos" y de "sólo por hoy", ¿qué sucede en el psiquismo del sujeto cuando el pensar su alcoholismo como un síntoma y verse como enfermo, como alcohólico de por vida, ya sea que tenga un mes o diez años sin beber es lo que pareciera que lo impulsa a no beber? ¿Qué significantes hacen ligazones para que entonces puedan estar sin consumir alcohol? Y en estos casos, ¿son sujetos que pueden tener cierta "demanda"? ¿Esa demanda les pertenece o estarán más bien a merced de la demanda del Otro?

Salamonovitz concibe a la adicción como un mal anterior al síntoma, para él, decir que la adicción no es un síntoma es decir que no es una realización de deseo. Recordemos que este autor sitúa a las adicciones dentro de los padecimientos del silencio, así como también la depresión, los fenómenos psicosomáticos y las narcisopatías. En relación a ello valdría la pena preguntarnos ¿qué ocurre con la tan "de moda” adicción al juego? O, en otros términos, "la ludopatía" que ha sido clasificada por los psiquiatras dentro de las adicciones ''naturales''.

Para este libro, Mario Alquicira toma las aportaciones que Alejandro Salamonovitz y Néstor Braunstein han trabajado anteriormente en relación al tema, en donde éste último divide el significante en las raíces “a” y “dicción” obteniendo la significación “sin palabra”; de ahí que este fenómeno pueda ser pensado como ausencia de palabra. A-dicción significa taponear la palabra con un fármaco, definiendo el síntoma como portador de una palabra que intenta ser dicha, entonces, de acuerdo con esta lectura, las enfermedades del silencio no son vehículo de palabra, sino silencio de la carne sufriente, herida abierta.

El autor de nuestro libro planteará que la instancia psíquica del yo es como un odre yoico, un contenedor por el que se desborda el líquido, una jarra rota que insiste en llenarse, una fractura, una falla geológica que se forma cuando las fuerzas superan las resistencias, entonces el adicto, al no contar con un dispositivo capaz de detectar o amortiguar los estímulos en su aparato psíquico, recurre a la droga, misma que cumpliría una función anestésica, creando una “cancelación tóxica” del dolor, como lo menciona Le Poulichet. Siendo paradójico que la sustancia a su vez sea una “solución al desbordamiento del yo” y a su vez lo condene a la destrucción. Esta autora se referirá a la droga con el término pharmakon, ese otro nombre del tóxico en “La Farmacia de Platón” de Derrida, que significa al mismo tiempo remedio y veneno.

Entonces, esta falla geológica de la que habla nuestro autor, ¿podría ser producto de una vivencia traumática sólo en la primera infancia o un sujeto sin una falla en esta inscripción temprana podría volverse adicto? Es decir, ¿qué no hay momentos de la vida en que por más amarres en el psiquismo del sujeto, las situaciones de lo real se imponen?

Al ser planteadas las adicciones en este libro como anteriores al síntoma, y como parte de un trastorno en las funciones yoicas, el autor señala este tipo de casos como “consulta sin demanda” y es que si bien es cierto que la mayoría de las veces los adictos no acuden voluntariamente, en muchas ocasiones quien tiene la demanda es un familiar, por ello a su vez el planteamiento de nuestro libro va apuntado también en relación a crear la demanda en el paciente, crear un síntoma con el cual el sujeto se sienta implicado.

Y es que, ¿cómo trabajar con un sujeto que no puede hacerse responsable de lo que le ocurre o con un sujeto que ya tiene daños neurológicos por el tiempo y la sustancia que ha consumido? Además, que entre otras cosas este tipo de pacientes la mayoría de las veces acuden a consulta después de haber estado internados en uno o varios centros de rehabilitación, en donde se les ha "desintoxicado" y en muchas ocasiones la experiencia vivida en esos lugares resulta ser muy perturbadora.

Entonces ¿qué ocurre en el funcionamiento psíquico del adicto que incluso estando años “limpio”, cualquier pretexto sirve para volver a hacerlo?  Si bien éste no es un libro de técnica psicoanalítica, como lo menciona el autor, a mi parecer, es un libro que nos abre un camino teórico en el difícil terreno de las adicciones, con la finalidad de que como lectores interesados en el tema, no caigamos en hacer del psicoanálisis una "verdad absoluta", "inamovible" como algunos psicoanalistas en la historia lo han hecho.

Antes de finalizar, me gustaría citar unas palabras de Silvia Bleichmar: "Cada uno de nosotros en su compromiso y su implicación debe darse cuenta que no es con una actitud contemplativa como deberíamos enfrentar nuestro quehacer, que la neutralidad , es neutralidad para no inmiscuirse en los destinos del sujeto, para no juzgar, para no imponer, pero no es neutralidad para permanecer pasivos ante las acechanzas de la muerte y la destrucción".

Por último, no me resta sino invitar a los colegas a transitar por sus páginas y hacer de El adicto tiene la palabra un buen compañero de largos viajes.
BIBLIOGRAFÍA
Barriguete, Armando (2002), La copa nostra. Psicodinamia de las recaídas en las adicciones, México: Diana
Domínguez Alquicira, Mario (2012), El adicto tiene la palabra. El fundamento metapsicológico de las adicciones, Buenos Aires: Noveduc.
Freud, Sigmund (1895), “Proyecto de psicología”, en Obras completas, Buenos Aires: Amorrortu, v. 1, 1994.
Paz, Octavio (1956), El arco y la lira, México: Fondo de Cultura Económica.
Salamonovitz, Alejandro (1999), Del silencio a la palabra. Reflexiones psicoanalíticas sobre la depresión, México: Círculo Psicoanalítico Mexicano.


Nota

[1] Jonguitud, Bertha, "Presentación del libro El adicto tiene la palabra. El fundamento metapsicológico de las adicciones", en Cuadernos Melanie Klein. Revista de psicoanálisis. Publicación Semestral del Seminario Melanie Klein Monterrey, núm. 1, septiembre 2012, pp. 57-65.



jueves, 20 de septiembre de 2012

Texto del Dr. Miguel Matrajt sobre "El adicto tiene la palabra"


 
 
La lectura del excelente texto de Mario Domínguez Alquicira ha sido una oportunidad para experimentar un alto placer intelectual y una ocasión para enriquecerme cognoscitivamente. Haber sido invitado como comentarista a la presentación del libro es un alto honor que agradezco muy sinceramente. El escrito de Mario abunda en virtudes y aciertos. Analizarlos todos supone extenderme mucho más allá de los límites de un comentario. Pero no puedo omitir enumerar cuando menos algunos de estos sustanciales méritos. Para empezar, hay un aspecto que siempre destaco cuando comento un escrito: la claridad expositiva. Ello implica un alto grado de honestidad intelectual, propia del investigador serio que no teme decir lo que piensa, y, por consiguiente, exponerse a la interpelación y la crítica de sus pares. Mario es transparente en la especificación de sus puntos de vista y sus teorizaciones, en forma tal que abre, desde el primer párrafo, un espacio para la discusión conceptual.

En segundo término, el autor hace gala de una erudición que provoca, en este comentarista, una mezcla de envidia y admiración. ¿Cómo hizo para leer tanto? Y no sólo hay una aproximación casi enciclopédica al tema, sino un análisis meticuloso y muy objetivo de la posición de los autores citados. Más allá de lo que todo lector, este comentarista incluido, debe reconocer como aprendizaje a partir de su lectura, este libro nace ya como un hito indispensable para quien aborde el tema de las adicciones, y el texto deviene, desde su misma publicación, en una fuente de consulta ineludible.

En tercer lugar, rigor expositivo no significa distancia emocional ni enumeración aburrida. Mario Domínguez se involucra con su texto y lo escribe con pasión, denotando su amor por el tema. El lector es a su vez involucrado, apasionándose, junto con el autor, tanto por el tema como en la discusión de las aproximaciones teóricas al mismo.

En cuarto lugar, Mario exhibe un profundo conocimiento de muchas teorías psicoanalíticas, que sintetiza con objetividad, y a partir de ese conocimiento realiza una concienzuda diferenciación crítica de sus aportes a este tema. Nuestro autor nos ilumina acerca de la aproximación de muchos otros puntos centrales: la adicción como síntoma o estructura, las vivencias del adicto, los posibles momentos evolutivos a las cuales se relaciona, etcétera.

Como todo libro importante, este texto abre las puertas al disenso y la polémica. Sólo mencionaré dos temas. En mi modesta opinión el punto más discutible del texto es la aproximación a la biología y a los posibles puentes conceptuales entre las neurociencias y los psicoanálisis. El autor se mete en tres carriles. Por momentos asume una  postura pedagógica, como para lectores totalmente legos, procurando explicar las bases más elementales de la neurofisiología. De allí pasa a referirse, haciendo una discutible selección pro psicoanalítica, a las neurociencias contemporáneas, de las cuales sólo cita a Kandel. Pero en lo que más abunda es en una apología desmesurada a los aportes de Freud en este terreno. Es así que, para Mario, el fundador del psicoanálisis es también el gran pionero de las neurociencias y la psicofarmacología de nuestros días. Creo que Freud no necesita que le colguemos medallas para las que no hizo méritos, alcanza con las que ganó en buena ley. En todo caso podemos omitir todo este párrafo, ya que es éste un aspecto totalmente secundario en el libro.

Si bien el autor concede que hay varios psicoanálisis, en general se refiere “al psicoanálisis” como si fuera una estructura unívoca. En la página 16 aparece en plural, y en la página 241 se pregunta “de cuál psicoanálisis se habla”. Respeto, aunque no lo comparta, el que Mario ha elegido. Creo, sin embargo, que se impone subrayar algunas precisiones. El lacanismo, como la mayoría de los psicoanálisis, parte de una ontología cuyo antecedente más preclaro es Platón. El filósofo griego, así como una miríada de pensadores a lo largo de veinticinco siglos, propone un ser-en-la-falta y un ser-en-la-repetición. Esta concepción del ser supone una esencia universal, quizás eterna, totalmente a-histórica y a-social. Por consiguiente, esta universalidad absoluta de lo humano, autoriza a los pensadores a considerar que sus especulaciones penetraron en esa “esencia”, dilucidaron alguna faceta de la misma, y, por ende, las conclusiones son válidas para todos los que pertenecemos a esta especie. Una estructura básica que se constituya con esta independencia de espacio y tiempo sólo puede tener dos orígenes: natural, esto es biológico, o divino. Aunque el propósito de Mario no es discutir su propuesta psicoanalítica y, por ende, el propósito de este comentarista no es centrarse en la misma, ésta empapa y atraviesa toda su aproximación al tema. Retomaremos el punto más adelante.

¿Cuál es el propósito del autor? Hay varios. En la página 17 señala la intención “…de confrontar el psicoanálisis y la adictología”. Pero el objetivo central se señala desde el mismo subtítulo: el fundamento metapsicológico de las adicciones. Mario, como cualquier investigador, tiene derecho a hacer el recorte de la realidad que le parezca más pertinente, en este caso los y su psicoanálisis. Y asumir las consecuencias en términos de lo que explica y lo que omite. Cualquiera que sea el acotamiento que un investigador haga, suele estar más centrado en la disciplina que maneja. Y acá viene una segunda precisión epistemológica: cada investigador tiene derecho a incluir o descartar los aportes de otras disciplinas para formalizar su propuesta intradisciplinaria, con idénticas consecuencias a las anteriormente señaladas. En un extremo están los psicoanalistas que desprecian cualquier conocimiento que no parta de su propia disciplina, frecuentemente que no parta de sus autores preferidos, deviniendo la aproximación en un fundamentalismo. En la modesta opinión de este comentarista, una propuesta metapsicológica para las adicciones debe tomar en consideración las siguientes características del fenómeno:

1)      A diferencia del “acto fallido” o del “sueño”, que aunque objetos de estudio empíricos son definidos desde los psicoanálisis, “droga”, “adicción”, “adicto” son nociones populares ajenas a nuestra disciplina. Una explicación psicoanalítica para un fenómeno ambiguamente definido constituye una osadía epistemológica, que se puede obviar con una definición operacional planteada desde los psicoanálisis.

2)      Las “drogas” son moléculas químicamente muy diferentes; ergo, incluirlas a todas en una categoría común exige traspasar los usos populares del vocablo y construir una definición operacional que justifique tal inclusión. No encuentro ningún motivo científico para subsumirlas en una única categoría. Ninguno de los autores mencionados las estudia a todas, ni siquiera a las más prevalentes, pero se considera autorizado para hablar de la totalidad, como si fuera un conjunto conceptualmente delimitado.

3)      Las drogas van a receptores neuronales totalmente diferentes y producen efectos citológicos, neurofisiológicos y psicológicos tan abundantes como disímiles. En el texto observamos con frecuencia que tanto el autor como los colegas citados reducen los efectos a uno o dos (paginas 33, 34, 43, 51, 60, 61, 76, 191) sin fundamentarlo ni clínica ni neurofisiológicamente. Hace excepción, cuando menos a nivel de propósitos, Olievenstein (página 54, aunque se contradice en la 58). ¿Es posible postular que expresiones vivenciales tan dispares se correspondan con un repertorio muy reducido de mecanismos inconscientes?

4)      Las adicciones, a diferencia de otras psicopatologías, pueden y suelen ser propositivamente producidas, como bien lo saben los cárteles y las industrias farmacéutica y de bebidas alcohólicas. Es éste un fenómeno muy singular del cual debemos extraer conclusiones psicopatológicas. ¿Cómo se enlaza esta producción manipulada de adicción con las estructuras inconscientes?

5)      Las adicciones, a diferencia de otras psicopatologías, pueden ser producidas experimentalmente en animales de laboratorio. Idem anterior.

6)      Los adictos, cualesquiera sea su definición, no se distribuyen por igual en todas las culturas sociales (países, clases, etnias, religiones, etcétera). Todas las investigaciones socioepidemiológicas, incluyendo, modestamente, las realizadas por este comentarista, demuestran indudablemente la existencia de correlaciones estrechas entre estructura social y adicción. ¿Cómo se integra teóricamente esta distribución heterogénea con supuestas predisposiciones inconscientes?

7)      En el libro se habla de curación, y en la propuesta del autor está implícito que apunta a ella. Obviamente hay muchas definiciones de curación. Las que utilizan los organismos internacionales han sido elaboradas por equipos que incluyeron a psicoanalistas, y aunque podamos discutirlas (de hecho, yo las discuto) es menester no descartarlas con liviandad sino tomarlas en cuenta seriamente. El autor de este comentario, si bien ha sido durante años experto externo de tres agencias de Naciones Unidas, incluyendo la específica para el control de “abuso” de drogas, no ha participado en esos comités. Los psicoanalistas citados en este libro no calificarían para ninguno de esos criterios de curación. Esta limitación, sumada al hecho que los organismos internacionales han validado como equivalentes en su eficacia a tratamientos realizados con aproximaciones teóricas muy dispares, cuando no antagónicas, nos obligan a repensar nuestras certezas intradisciplinarias.

8)      Podemos construir un paradigma exclusivamente intradisciplinario, como hacen la casi totalidad de autores citados, aunque admitan discursivamente la pluricausalidad del fenómeno. Es la línea de Le Poulichet, de la cual “se nutre” la de Mario (páginas 68, 69, 73, 145). En la opinión de este comentarista, nuestro paradigma se enriquece y nuestro alcance en salud mental se expande si erigimos una estructura auténticamente interdisciplinaria, para lo cual, en lo personal, recurro a la epistemología de los sistemas complejos.

 

Mario me ha hecho el enorme honor de citarme entre los autores que analiza (paginas 63 a 66). Por consiguiente, los interrogantes y críticas que voy a enunciar a continuación constituyen también una autocrítica a lo expuesto por mí en escritos anteriores. Cometo la osadía de formularlos porque la altura de Mario Domínguez como investigador promete un diálogo interesante y la oportunidad, para este comentarista, de aprender.

Se confunde sistemáticamente incidencia con prevalencia. La primera se refiere a la psicopatología de las personas que acuden a algún consultorio o centro de salud. Estos son los únicos datos que figuran en este libro. La prevalencia, en cambio, es el estudio de la distribución de esa psicopatología in situ en una muestra representativa de la población. O sea que el investigador acude al territorio a estudiar y determina en ese espacio cuántas personas padecen ese trastorno y con qué otros fenómenos se correlaciona. En el campo de la salud mental sólo se toman en consideración los estudios de prevalencia, ya que se ha demostrado que la gente acude a los servicios por múltiples motivaciones, siendo mucho más central la difusión de la oferta de los mismos que la existencia del trastorno. Basar los datos de la “realidad” de los adictos en los casos que han acudido a los consultorios y/o centros de atención de los psicoanalistas está viciado desde el principio, no autorizando a sacar conclusiones más allá de los pacientes atendidos. Para muestra basta un botón: en el escrito que comentamos no se mencionan dos de las adicciones más numerosas. Nos referimos a los solventes orgánicos (la más prevalente entre los púberes y adolescentes pobres del mundo occidental) y a los psicofármacos, la más numerosa en nuestro país. Obviamente los primeros no acuden a la consulta psicoanalítica por su misma marginación socioeconómica, y los segundos por pertenecer a lo que A. Harendt denominó “normopatía”. Esta posición de que lo que lo que no veo no existe, y que si existiese tiene que ser idéntico a lo que vi, porque todos los seres humanos compartimos una “esencia” a-histórica y a-social, no satisface ningún criterio de cientificidad. Los psicoanalistas tuvimos, a lo largo de estos casi 120 años, la posibilidad de organizar investigaciones de campo longitudinales a poblaciones representativas, y poder extraer, así, conclusiones verificables que trasciendan las meras especulaciones. Es tema de otro escrito analizar por qué no lo hicimos.

Pero suponiendo, sin conceder, que las especulaciones metapsicológicas fundadas en una universalidad de semejanzas entre adictos fuesen ciertas, esto nos abre otro interrogante teórico. ¿Estamos hablando, a la manera de las series complementarias, de una estructura disposicional (en el sentido freudiano) y los demás elementos que constituyen el sistema causal de la adicción fuesen constituyentes de la tercer serie? Además de Freud siguen esta línea Lacan (página 38), Fenichel (página 39), Kalina (página 151) y muchos más de los autores citados en este texto. Esta hipótesis, que el mismo Mario cuestiona, choca contra todos los hallazgos indiscutibles de otras disciplinas, señalados en párrafos anteriores. Y, lo que es peor, significa darle a las especulaciones un peso específico mucho mayor que a los hallazgos científicamente probados. O, por el contrario, ¿estamos planteando que los factores externos tienen capacidad para producir, por sí mismos, una estructura metapsicológica? Una afirmación así exigiría profundos replanteos a la ontología platoniana y a las líneas de pensamiento hegemónicas que sostienen que lo esencial de la subjetividad se estructura en la primera infancia.

Ex profeso comencé por plantear mis reservas al conjunto de los psicoanalistas (incluyéndome, por supuesto) para aterrizar nuevamente en el libro que nos ocupa. Sería injusto y desmesurado pedirle a Mario Domínguez que haya hecho una investigación de campo suficientemente representativa para hablar de “el adicto”. O sea, lo que los demás no hicimos en más de un siglo de existencia de los psicoanálisis. Lo que creo que podemos y debemos es reflexionar juntos sobre la extensión y validez de las conclusiones que sacamos. Mario va construyendo un paradigma metapsicológico con singular claridad. Deliberadamente no lo cito porque es más importante leer el libro que este comentario. El autor formula su paradigma cimentado en una portentosa búsqueda bibliográfica, fundado en un profundo conocimiento de muchas teorías psicoanalíticas e inspirado en un afán de hacer propuestas novedosas. Su paradigma explicativo incluye una línea terapéutica, fundada en los procesos de simbolización, procesos que estudia con detalle. Plantea una diferenciación entre una explicación hermenéutica y una energética, inclinándose por la segunda. ¡Mis respetos! Lo que no comparto es la reivindicación de universalidad para sus descubrimientos. Lo que Mario halló (así como los autores citados que comparten una aproximación parecida) en sus pesquisas y psicoterapias, si coincidiéramos, sólo es válido para esos pacientes. Y eso no es poca cosa, por consiguiente no lo critico, sólo lo delimito. Es un excelente punto de partida para la discusión y la reflexión.
Poco tiempo antes de morir Beethoven recibe el encargo (y un anticipo monetario) de la Sociedad Filarmónica de Londres para componer una décima sinfonía. Obviamente eso no significaba que a las nueve precedentes les faltase algo o que estuvieran mal, sino, por el contrario, significaba un reconocimiento a la colosal capacidad creadora del músico alemán. Toda proporción guardada, me permito invitar a Mario, por iguales razones que tuvieron entonces los filarmónicos ingleses, a seguir escribiendo y de tal forma enriquecer nuestros conocimientos y nuestra forma de pensar.

***
 
[Texto escrito por el Dr. Miguel Matrajt a propósito de la presentación de El adicto tiene la palabra. El fundamento metapsicológico de las adicciones, Círculo Psicoanalítico Mexicano, Cuernavaca, Morelos, septiembre 21 de 2012.] http://subjetividadycultura.org.mx/2012/11/el-fundamento-metapsicologico-de-las-adicciones/