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miércoles, 20 de enero de 2021

PSICOANÁLISIS Y EL SÉPTIMO ARTE

ISBN: 978-607-98949-0-0


 

Desde el comienzo de la cuarentena a causa de la pandemia por el Covid-19 que se vive desde inicios del 2020, Casa Alef aperturó un proyecto de Cine Club para crear puentes de diálogo a pesar del aislamiento, los invitados en su mayoría psicoanalistas hacen una reflexión apoyándose del séptimo arte para hablar sobre problemas sociales, políticos y clínicos. En este libro se reúnen las reflexiones de más de veinte escritores que aportan su visión crítica sobre el mundo y su amor al cine. Un libro inédito con autores internacionales, que disfrutará todo aquel que tenga el deseo de involucrarse en la pasión y el dolor que enmarca el malestar en la cultura.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Presentación del libro "Las plantas del diablo" en la Universidad Hebraica


La semana pasada el Dr. Mario Domínguez Alquicira, presentó su libro “Las plantas del diablo”, en las instalaciones de la Universidad Hebraica.
El Dr. Domínguez es psicoanalista y maestro en Filosofía Social, es profesor de la Maestría en el Estudio de las Adicciones en la Universidad Hebraica; además de ser docente en La Salle y diferentes instituciones.
También, contamos con la participación del Mtro. Rogelio Laguna, Filósofo y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM: “Este libro nos muestra que las drogas, las sustancias estimulantes tienen una larga historia en la cultura, no es algo de hoy en día. El cine, particularmente, como lo muestra el autor en diversos capítulos, lo ha retratado de manera muy frecuente a veces en películas o series muy cercanas a nosotros”, dijo.
“Por lo tanto no es un tema que podamos pasar por alto, sino que debemos tener cerca de nosotros y entender cómo a pesar de un combate frontal aparece de manera cotidiana y que cualquier adolescente puede estar observando al elegir una película o serie. Lo que dice el autor es que hay una compresión en cierta medida superficial del asunto de las drogas y lo que sucede es que pasa por alto que hay condiciones externas del sujeto y de la propia cultura que favorece el consumo y adicción de ciertas sustancias”, agregó.
Por su parte el Dr. Mario Domínguez Alquicira menciona: “Las drogas incluso han sido necesarias para el desarrollo de la humanidad, sería bastante imposible concebir un mundo sin drogas, empezando porque también hay medicamentos que son drogas. Y no hay, prácticamente grupo humano y cultura que no haya tenido algunas experiencias con sustancias o que no haya consumido drogas”.
“A mí lo que me interesaba es el fenómeno (adicciones) desde una perspectiva en particular que es la cinematografía, yo me podría declarar adicto al cine, si alguna adicción tengo, es esa, y no me quiero curar. El cine nos viene a mostrar en toda una producción, muy basta, la figura del adicto, del consumo de drogas y de sus usos”, explicó.
Te invitamos a consultar “Las plantas del diablo”, del Dr. Domínguez que estará próximamente disponible para préstamo en nuestra biblioteca.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Las plantas del Diablo. Un recorrido a través del cine, la literatura, el psicoanálisis y la filosofía

ISBN: 978-607-9497-62-0
Este libro da cuenta de la transformación que, a través del tiempo, sufrieron el tratamiento y los usos de sustancias psicoactivas, desde las hegemonías sucesivas que han ido teniendo diferentes discursos. El consumo de drogas y alcoholes ha sido demonizado en diferentes épocas pero, en rigor, ese carácter maligno se fue consolidando a lo largo del siglo XX. Esto sigue vigente todavía hoy transitando la segunda mitad del siglo XXI aunque de una manera más atenuada. Es a partir de esta actitud dogmática y de esta satanización, que Las plantas de los dioses se transformaron paulatinamente en Las plantas del diablo.

Sabemos que desde la noche de los tiempos, los seres humanos utilizaron plantas, setas y hongos por sus propiedades saludables, aliviadoras, embriagantes, calmantes, pacificadoras, estimulantes, hipnóticas, mitigadoras del dolor, de los padecimientos, modificadoras de la conciencia, ensoñadoras, generadoras de visiones, con un largo etcétera y se usaron para distintos fines, tanto curativos como religiosos. Durante siglos la medicina basó su terapéutica en remedios provenientes de vegetales en diversas preparaciones y modos de administración. Asimismo, en una gran variedad de experiencias religiosas se ha recurrido a las plantas como enteógenos, vehículos hacia la divinidad.

¿Pero qué provocó este cambio, esta modificación ideológica, que hizo que las plantas divinas devinieran plantas diabólicas? Basta remitirnos a la lectura de este libro para encontrar abundantes elementos sobre este tema, ya que, en gran parte, es sobre lo que Mario Domínguez Alquicira escribe.

jueves, 24 de noviembre de 2016

18 CONGRESO INTERNACIONAL EN ADICCIONES

18 CONGRESO INTERNACIONAL EN ADICCIONES
Nuevos Desafíos para la Prevención y Tratamiento del Consumo de Drogas
7 al 9 de Diciembre 2016 Acapulco, México 


El 18 Congreso Internacional en Adicciones 2016 "Nuevos desafíos para la prevención y el tratamiento del consumo de drogas", reviste una importancia excepcional debido a la reciente Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el problema de las drogas (UNGASS 2016).
Hoy en día, es evidente el importante cambio en la dirección de las políticas de drogas a nivel mundial, cuyo eje rector debe ser la salud pública, dentro del marco de los derechos humanos.
Este Congreso constituye un momento idóneo para consolidar un vínculo con las instituciones y organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil, nacionales e internacionales, dedicadas a la salud y a la atención de las adicciones, así como para compartir la información científica más actualizada en torno a la atención del consumo de drogas.






Sesión 8
GÉNERO, UN TEMA TRANSVERSAL
Mario Domínguez Alquicira
"El alcoholismo en la mujer visto a través del cine"

El tratamiento cinematográfico del alcoholismo algunas veces ofrece visiones muy gráficas de las ideas populares sobre las alucinaciones inducidas por el alcohol, y muchas de las primeras películas explotan el potencial cómico de esta droga o la consideran como una herramienta del Diablo. El cineasta pionero Georges Méliès produjo una media docena de películas sobre el tema. Al convertirse el término “adicto” en una palabra de uso corriente, a menudo se le usaba en forma peyorativa, como un insulto, porque el adicto era considerado un ser débil y falto de voluntad, alguien que ha perdido su valía. Sin embargo, los trabajos de Benjamin Rush y de Emil Jellinek abonaron el terreno para una nueva concepción de los adictos como enfermos a los que había que atender. A eso se debe que haya sido hasta después de la década de los sesenta que el alcoholismo pudiera ser tratado en el cine como enfermedad y adicción. Antes de eso, las descripciones y puestas en escena trataban el tema casi como un recurso secundario de otra historia principal más que como el argumento central y único. La figura del alcohólico en pantalla era vista hasta ese momento como un ser cómico o protagónico de algún drama familiar. Es Días de vino y rosas la película pionera en la consideración del alcoholismo como una enfermedad y no ya como un vicio o una degeneración. Sólo una cinta había abordado con anterioridad el proceso de la enfermedad: Días sin huella, cuyas notables escenas se han convertido en referentes emblemáticos de los usos y costumbres del alcohol. Además de Días de vino y rosas —drama pesimista y amargo que presenta el lento proceso de deterioro de un matrimonio por causa del alcoholismo—, el cine ha producido un sinfín de películas sobre el tema. En este trabajo se revisan algunos antecedentes de la abundante filmografía que se ha acercado al problema del alcoholismo, en especial los que tienen a la mujer como personaje protagónico.



lunes, 14 de marzo de 2016

Buscan poner los reflectores al rock en México, que no acaba de cuajar


  • El libro Los otros dioses ocultos, de Mario Alquicira, propone reivindicar el género

  • Se trata de una biografía musical de Jarris Margalli, ex guitarrista del grupo Jaguares

Ana Mónica Rodríguez
 

 
Una reivindicación para el rock nacional es lo que se propone en el libro Los otros dioses ocultos: biografía musical de Jarris Margalli, ex guitarrista de Jaguares, de Mario Alquicira, quien hace un recorrido por la prolífica vida del músico y, de manera paralela, por la historia de ese género.

La obra, publicada por la editorial De Otro Tipo, busca colocar los reflectores sobre el rock, el cual no acaba de cuajar en México, pese a que en tres décadas ha tenido grandes exponentes, expresan Margalli y Alquicira en charla con La Jornada.

Se trata de hacerle justicia al rock, indica Alquicira, porque ha existido una pléyade de grupos, muchos de los cuales pasaron desapercibidos, aunque algunos dejaron testimonios fonográficos, con grandes discos grabados, pero casi no se habla de ellos.

Por eso, sostiene el autor, la finalidad de este proyecto es sacar a esos músicos y agrupaciones de las penumbras y ponerlos de nuevo ante los reflectores.

Lo esencial, retoma Margalli, “es despertar a un pueblo que requiere de esa fuerza que tiene el rocanrol, porque somos defensores de este género y queremos que haya más bibliografía y además sea escuchada en todos lados. Por ejemplo, con el alto volumen en un automóvil, con las guitarras distorsionadas o con una letra que describa lo que preocupa a México.

“Porque –prosigue el guitarrista– si el rock mexicano no está conectado con el entorno o con una situación en particular no se hace rock en un país ávido de este género.”

Lo cierto, manifiesta Margalli, “es que estamos muy cansados –artistas, músicos e intelectuales– de que vengan los Rolling Stones o Pink Floyd –aunque también los amo– y arrasen, mientras los grupos musicales nacionales siguen en el menosprecio y el olvido gracias al mecanismo monstruoso que da presencia a las grandes bandas del rock extranjeras, lo cual es un desprestigio para este género en el país”.

Por un rock hecho en México

El historiador Fernando Ramírez expresa: “Estoy convencido de que existe un rock nacional pese a todas sus carencias, dificultades y a la tremenda ideología que denota que todo parece venir de fuera.

Las estaciones de radio están plagadas de rock en inglés, lo cual no está mal, sin embargo nuestra identidad mexicana debe refrendarse con el rock hecho en México.

Además, una de las grandes tragedias de este género musical es que los chicos, para ser compositores, necesitan mantener el hábito de la lectura y no lo hacen, deplora.

El libro Los otros dioses ocultos se hizo realidad luego de ganar la convocatoria Se busca escritor, lanzada por el sello De Otro Tipo para encontrar nuevos talentos, con el cual se inaugura la colección Biografía, no ficción, explica el editor Walter Jay.

Queremos que se empiece a reconocer el trabajo y el talento de los mexicanos, que sea un ejemplo para las nuevas generaciones, que parecen andar un poco perdidas en el asunto de cuál es el verdadero sentido del rock, puntualiza.

Esta publicación, que está en las mesas de novedades de librerías desde el pasado 9 de marzo, inaugura la colección mediante la cual vamos a decir quiénes somos y a reinventarnos.

En el prólogo, Fernanda Tapia expresa: “Otro gran atributo del libro es que el escritor se solidariza con la sencillez del protagonista y no sucumbe a tener la verdad absoluta del tema, por lo que ‘presta el micrófono’ a muchas otras voces que ponen en perspectiva la realidad del rock mexicano, y no se tientan el corazón para criticar a los dioses y ángeles caídos de la escena. Jarris logró ‘volar sobre el pantano’ sin mancharse las alas. ¿Cómo logró no contaminarse?”

Los otros dioses ocultos será presentado el 10 de abril a las 13:30 horas en el Festival Cultural Martín Reolín Barejón, que se realizará en Lerma, Estado de México.

La cita es en el teatro del ayuntamiento, donde además de la charla con la presencia de Víctor Baldovinos y Fernando Ramírez, Jarris Margalli “tocará algunas rolas”.

lunes, 18 de agosto de 2014

 

 

La genealgía de la droga

Entrevista Mario Domínguez Alquicira

Bertha A. Jonguitud Moreno [1]


 



Nota


[1] Jonguitud, Bertha, "La genealogía de la droga. Entrevista a Mario Domínguez Alquicira", en Cuadernos Melanie Klein. Revista de psicoanálisis. Publicación Semestral del Seminario Melanie Klein Monterrey, núm. 2-3, marzo-septiembre 2013, pp. 133-138.

martes, 28 de enero de 2014

El cine como estrategia para prevenir el consumo de drogas




Domínguez Alquicira, Mario, "El cine como estrategia para prevenir el consumo de drogas", en Novedades Educativas, Núm. 276-277, año 26, Buenos Aires, diciembre 2013-enero 2014, pp. 14-18.
ISSN 0328-3534




jueves, 13 de junio de 2013

Genealogía de la droga

Seminario dictado por

Mario Domínguez Alquicira

en la

Universidad Emiliano Zapata

Monterrey, Nuevo León
 
el sábado 13 de julio de 2013.
 
 
 

Genealogía de la droga. Un recorrido histórico a través del cine, la literatura, la filosofía y el psicoanálisis

Seminario en línea
8 de julio al 1 de septiembre 2013

Imparte Mario Domínguez Alquicira
 
 
¿Cuáles son los fenómenos capaces de generar un cambio en la representación social del consumo de drogas?

¿Pueden reconocerse diversas etapas evolutivas en la percepción social dominante?


¿Cuál es el papel que juegan en la conformación del “problema droga” las concepciones estereotipadas y dogmáticas?
 
 
Este seminario tiene la intención de revisar cómo han sido representadas las drogas en la literatura, el cine y la filosofía, en función del modo en que se ha ido modificando la relación del hombre con ellas a lo largo de la historia. Hablar de ciertas formas de representación cultural que muestren claramente que el consumo de sustancias varía en la historia, incluso representa períodos de vida en tiempo y lugar.

Se partirá del supuesto de que tanto las producciones cinematográficas como las literarias evidencian diferentes visiones en torno al denominado “problema internacional de las drogas” y concentran diversos modos de percepción del mismo, modos que han ido variando históricamente en función de las condiciones socio-políticas y las modificaciones en los mecanismos de control implementados.

En este recorrido, que irá desde la dimensión subjetiva hasta la social, los participantes se encontrarán con escritores que también son pensadores o con figuras ficticias, héroes de novelas o personajes de películas que forman parte de nuestro imaginario colectivo. El propósito es desentrañar los códigos que presiden la representación del adicto en el cine y la literatura.

 
Programa: 1. La adicción epidémica: concepto de “contagio psicosocial”
2. Los psiconautas
3. La peste blanca
4. En los brazos de Morfeo
5. El viaje ácido
6. Las glorias de Baco
7. Los eterómanos
8. La aparición del narcotraficante
 
 
Dirigido a: psicólogos, psicoanalistas, filósofos, historiadores, antropólogos, comunicólogos, escritores, y personas interesadas en analizar y problematizar la construcción de discursos acerca del problema de las drogas desde una perspectiva crítica e interdisciplinaria.


Requisitos: llenar solicitud de inscripción
 

viernes, 13 de enero de 2012

Ciclo de Cine Debate "El Suicidio en el Cine"

El Instituto Hispanoamericano de Suicidología, A.C. (INHISAC) invita a su Primer Ciclo de Cine Debate "El Suicidio en el Cine".

SOMOS GUERREROS (Once Were Warriors, Nueva Zelanda, 1994) de Lee Tamahori, con Rena Owen, Temuera Morrison, Anita Kerr-Bell. 103 minutos. La historia de una familia maorí de clase baja, en la que luego de dieciocho años de matrimonio la mujer reacciona al violento machismo de esposo, que afecta seriamente la vida de los cinco hijos. Primer largometraje de Lee Tamahori, basado en la novela de Alan Duff, un bestseller en Nueva Zelanda. También la película resultó exitosa y obtuvo varios premios, con lo que el director consiguió debutar en Hollywood.

Viernes 20 de enero de 2012 a las 18:00 horas.
Cascada 405, Jardines del Pedregal.

miércoles, 18 de mayo de 2011

María Elena Rivera: Sobre Psicoanálisis y cine... (El Financiero)

Libro de Mario Alquicira y Pablo España

El cine tiene la cualidad de producir choques emocionales
María Elena Rivera

La imagen cinematográfica, dice el doctor Pablo España, está emparentada con los sueños en tanto que lo sueños son la vía regia al inconsciente, según los descubrimientos de Freud. “La imagen cinematográfica también es la mirada de los grandes directores que son capaces de reflejar el drama humano”.

Pablo España, director del cine club debate El Psicoanálisis y el Cine, celebra diez años continuos de una mirada multidisciplinaria a las grandes obras clásicas y contemporáneas de la cinematografía universal a través de psicoanalistas, directores, críticos, actores y pintores.

            Gustavo García, Busi Cortés, Daniel Gerber, José Perrés, Nelson Carro, José Luis Cuevas, Carlos Bonfil, Diana Bracho y Mario Lavista, entre otros, han analizado y comentado con el público películas de Akira Kurosawa, Elia Kazan, Woody Allen, Stanley Kubrick, Pedro Almodóvar, Arturo Ripstein, Ingmar Bergman y Alfred Hitchcock, por mencionar sólo a algunos.

            Junto con Mario Alquicira, Pablo España ha recopilado varias de las ponencias presentadas en el cine club en Psicoanálisis y cine, libro editado por el Círculo Psicoanalítico Mexicano.

            —¿Cómo surgió su interés por realizar un cine de debate?
            —El cine siempre me ha interesado porque me parece que está muy relacionado con el psicoanálisis, de acuerdo con la idea de los sueños de Freud —responde Pablo España—. Sin embargo, dado que en el cine se relacionan diversas artes, decidí que el debate debería ampliarse a otros aspectos: literatura, música, teatro; por esta razón, los ciclos de proyecciones no están limitados al enfoque psicoanalítico. Además, me parece que debe rescatarse esta forma de proyectar el cine porque propicia un acercamiento mayor a él.

—¿Cómo se explica la relación del cine con el psicoanálisis?
—Freud decía que la mente trabaja en dos modalidades: el proceso primario y el secundario. La primera sucede cuando soñamos y cuando en la clínica psicoanalítica se asocia libremente. En los sueños no existen la lógica ni la racionalidad. Como dijimos, los sueños están emparentados con las imágenes, mientras que en el proceso secundario, durante la vigilia, se intenta ordenar el caos psíquico a través de la razón y el juicio.

            Y es que, expresa Pablo España, los sueños reflejan los deseos reprimidos de las personas. “En los sueños también aparecen situaciones de angustia. Todo ello refleja la condición humana, sus carencias y sus anhelos. El cine también se ocupa de este tema; en este sentido, el cine es como un sueño dirigido, pero quizás el trabajo que más se acerca al psicoanálisis es el de corte surrealista. Ahí tenemos a Luis Buñuel, por ejemplo, el gran director español”.

—¿Cómo entiende el trabajo de Buñuel?
—Una de las características del cine de Buñuel es que trabaja mucho con el caos. Como se sabe, este director recurre a elementos surrealistas para sus películas. El surrealismo está emparentado con el proceso primario freudiano. Buñuel reconoció que había leído a Freud; entonces, en medio de un discurso coherente inserta alguna escena atemporal o incoherente. Es tan cercana la relación del cine de este autor con el psicoanálisis que el mismo Jacques Lacan —fundador de la revolucionaria corriente psicoanalítica que lleva su nombre— recomendaba a sus alumnos: si quieren conocer cómo es un paranoico, vean Él (la película que protagonizó Arturo de Córdova).

            “Buñuel es quizá el ejemplo más cercano del cine con el psicoanálisis; pero cuántos autores más no han reconocido este acercamiento. Woody Allen tiene comedias y dramas en donde el psicoanálisis es un elemento central; el absurdo de las cintas de los hermanos Coen también está relacionado”.

            —¿Qué ofrecen las imágenes al psicoanálisis?
            —La imagen cinematográfica es más poderosa que las que pueden ofrecer el teatro y la literatura, que también están relacionadas con el cine. Los recursos de su manejo no sólo ofrecen planos completos; un close-up, por ejemplo, puede reflejar el rictus de dolor de un rostro, como lo hace Bergman en varios de sus filmes. Las imágenes pueden producir un impacto interno de tal magnitud a quien las ve, que puede mover internamente sus problemas. El cine tiene la cualidad de producir choques emocionales a los espectadores. No es que el cine sustituya al psicoanálisis como método de conocimiento, pero sí puede provocar una catarsis en el diván, cuando ocurre el insight o sentido de la remoción.

            “Conozco el caso de un hombre que quedó totalmente confundido después de haber visto Rebelde sin causa, la inolvidable película que tuvo como protagonista a James Dean. Esta persona no recordaba el camino a su casa cuando salió del cine. En la película aparece un enfrentamiento con el padre, que es un sujeto débil, sin carácter. Ver esto le provocó un conflicto que lo puso en un estado confusional muy angustioso que posteriormente lo llevó al psicoanálisis”.

            “La confusión aquí puede entenderse como ‘estar fundido con’ el padre, pero de una manera muy destructiva, pues el hombre se funde con lo que le rodea y se siente angustiosamente perdido. El cine puede remover la psique de tal forma, que podría desencadenar la locura en personas fronterizas; es decir, que están con un pie en la psicosis y otro en la neurosis”.

Imágenes de Psiquis

“A partir de los años sesenta —se lee en Psicoanálisis y cine— el psicoanálisis empezó a cobrar mayor fuerza dentro del arte cinematográfico; aunque ya desde antes se dejaba ver la influencia que las teorías freudianas ejercían sobre los temas y el tratamiento de las películas. Así, el cine fue adoptando clichés hasta hacer que los tópicos psicoanalíticos quedaran plenamente integrados en las producciones fílmicas. Incesto, parricidio, fetichismo, culpa, fobia, etcétera, se habían convertido en moda […] las películas se convierten en atractivas realizaciones que ofrecen, amén de ingredientes eróticos y violentos, una nutrida avalancha de conflictos psíquicos”.

El cine club debate El Psicoanálisis y el Cine, ubicado en la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, completó 29 ciclos temáticos en diciembre de 2002. En el vigesimotercero, “Lo siniestro en el cine”, Marina Lieberman, investigadora con formación psicoanalítica, comenta la cinta Corazón satánico (Angel heart), de Alan Parker. El pacto que Johnny Favourite hace con Lucifer, y del que ingenuamente pretende escapar, da lugar a la reflexión del concepto de lo siniestro en el psicoanálisis.

“Harry Angel [el detective contratado por el personaje denominado sugerentemente, Louis Cyphre, para seguir la pista a Favourite], el corazón de ángel, lleva en el nombre su marca. Es un ángel inocente, víctima de un destino irrevocable”, dice Marina Lieberman. Harry Angel es el mismo Johnny Favourite que ha asesinado no sólo a quienes se cruzan en la investigación, sino también a su propia hija, con la que cometió incesto.

Pero Harry Angel está inmerso en su propia trampa al querer romper el trato; mas no podrá salir de allí porque “hay en ella un goce maligno”, que es lo siniestro, el goce lacaniano que difiere del placer mundano. En tanto, Lucifer, amo de la situación, “goza viendo a Harry aceptar el contrato que le propone una vez más. Johnny vendió su alma al diablo, y éste se la comió como un hueso duro sin sal”, dice Lieberman acerca de un encuentro clave entre el personaje de Robert de Niro y el del sujeto en fuga, donde el primero se traga de un bocado el huevo que ha despojado de su cáscara lenta y placenteramente.

Sin embargo, el amo —el referente sine qua non del esclavo en el orden simbólico— tampoco escapa a su destino. Primero, “porque no querrá nunca dejar de ser amo y, segundo, porque sólo goza”. Lucifer disfruta del chiste cruel que Johnny se juega a sí mismo al querer engañarlo; toda la violencia desplegada en la película es la sal sazonadora del goce dialéctico que no puede existir nunca si falta alguna de las partes.

 

***

[Texto publicado por María Elena Rivera en El Financiero Cultural el viernes 14 de marzo de 2003.]

miércoles, 4 de mayo de 2011

Psicoanálisis y cine

La importancia fundamental de los cineclubes
Nelson Carro

En los años posteriores a la Primera Guerra Mundial el cine se define como un espectáculo de entretenimiento y, como dice Richard Abel, “como una forma particular de bien cultural dentro de un sistema de intercambio económico”. Sin embargo, aunque esta concepción del cine terminará imponiéndose en el mundo, no todos lo veían de la misma manera. Muchos descubrieron en el cine el potencial necesario para convertirse en arte, e incluso en un arte socialmente comprometido. Y para este cine, ya desde ese momento, resulta fundamental la existencia del cineclub, nacido al mismo tiempo que la discusión pública del arte cinematográfico y las revistas críticas. Sin abundar demasiado en quiénes estuvieron involucrados en estas primeras experiencias cineclubísticas, se puede citar a Louis Delluc, Ricciotto Canudo, Jean Epstein, Robert Desnos, René Clair, Jean Mitry, Germaine Dulac y un largo etcétera de intelectuales que casi desde sus inicios presintieron las enormes posibilidades del cine.

De la Francia de los años veinte, el cineclub se propagó por el mundo. Y a su lado fueron apareciendo las publicaciones de cine, los críticos y los cinéfilos, es decir, los espectadores que veían en el cine mucho más que un pasatiempo o un espectáculo más o menos entretenido. Y, al mismo tiempo, el cineclub funcionó como un eficaz semillero, del que no sólo salieron espectadores y teóricos, sino incluso cineastas. Alcanza, como ejemplo, con mencionar a la nueva ola francesa: Jean-Luc Godard, François Truffaut, Claude Chabrol, Eric Rohmer, etcétera, cuya existencia, primero como críticos y luego como directores, sería impensable sin el antecedente de los cineclubes y la cultura cinematográfica francesa.

Pero incluso en México, quizás un poco tardíamente, los cineclubes cumplen una labor fundamental a partir de los años cincuenta. Del cineclub Progreso, del cineclub del IFAL, de los cineclubes universitarios, derivarán tanto el grupo Nuevo Cine y su revista, como la propia Filmoteca de la UNAM y el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, y por ellos pasaron también varios de los futuros cineastas que a fines de los años sesenta se conocerían como el nuevo cine mexicano.

Para todos los que consideramos que el cine es más que un producto de consumo, que puede coexistir al lado de la literatura, la música o la pintura, el cineclub fue un espacio fundamental para ver películas que de otras formas nunca hubiéramos visto, para discutir y reflexionar sobre esas mismas películas y para desarrollar una concepción del mundo que en los años sesenta estuvo marcada por el compromiso político y las acciones radicales, que el cine intuyó antes que la propia realidad.

Los años de la crisis

Sin embargo, lo dicho hasta ahora forma parte del pasado. De un pasado muy rico, muy intenso, pero pasado y como tal acabado. Actualmente, la cultura cinematográfica está totalmente desvirtuada y el cineclub tradicional, prácticamente ha desaparecido. Las razones de esta crisis pueden ser varias y de diferentes tipos, Por un lado, sin duda, tuvo que ver el desencanto en que se sumió buena parte de la juventud luego del fracaso de la utopía del 68. Por otro, el avasallador dominio de Hollywood, que no sólo impuso un único modelo cinematográfico, sino que intentó acabar con cualquier otro que quisiera moverse con independencia. Tal vez también, por la desaparición de las pequeñas librerías y las tiendas de música, para dar lugar a verdaderos supermercados de libros, discos, cine o video, donde la calidad sucumbe ante la cantidad. Y en tiempos más recientes, la aparición del video y ahora el DVD, también ha sido un rudo golpe para los cineclubes. Porque el consumo casero tiene muy poco que ver con la cultura cinematográfica. En los años sesenta, por ejemplo, un cinéfilo podía ir al cine dos o tres veces a la semana. En los años de mayor auge del video, una familia podía ver siete u ocho películas solamente en el fin de semana. Sin embargo, a diferencia del primero, este consumo resulta totalmente indiscriminado. Es la misma diferencia entre comer un pastelito con un buen café, con buena compañía y en un lugar agradable, y atascarse de pingüinos y chocorroles. Además, la comparación sirve en otro sentido: la ida al cineclub permitía además la discusión posterior, aunque no fuera más que como charla de café, lo que es indudablemente el principio de la crítica cinematográfica. El ver cine en la casa no sólo impide la reflexión sino que ha hecho que buena parte de los espectadores se comporten como verdaderos patanes, hablen, coman, contesten el teléfono, se paren tres o cuatro veces, y al final, por su puesto, no entiendan nada.

Pero los espectadores no son los únicos culpables. También quienes tienen la posibilidad de incidir en la cultura cinematográfica. Cuando los cineclubes programaban en 16 ó 35 milímetros había una preocupación por conformar ciclos lo más completos posibles, por elaborar programas, por hacer debates; en definitiva, por educar al espectador. Ahora, síntoma de los nuevos tiempos, se suele pensar que el éxito del trabajo cultural está en función directa de la cantidad de público que se mueva. Entonces, se recurre al sistema más fácil: proyección de títulos exitosos que acaban de pasar por la cartelera, o revisión muy poco rigurosa de cineastas supuestamente de culto. Y mientras tanto, se desaprovecha la posibilidad del video y el DVD. Hoy como nunca, podría exhibirse en condiciones excepcionales la obra completa de Orson Welles, incluyendo buena parte de sus cortometrajes y sus trabajos inconclusos; hoy es posible una retrospectiva completa de Theo Angelopulos, Wong Kar Wai o Sergei Eisenstein. También es posible, por supuesto, revisar la obra completa de Pedro Infante, o la de José Revueltas. ¿Conocen algún cineclub que o haga? Yo no.

El Cine Club Debate “El psicoanálisis y el cine”

Todo lo anterior sirve como un necesario antecedente para referirme al Cine Club Debate “El psicoanálisis y el cine”, cineclub que se ha convertido en una verdadera institución. Tuve mi primer contacto con el cineclub cuando apenas cumplía su primer año de existencia y promediaba su cuarto ciclo. El doctor Pablo España, verdadero creador, impulsor y sostén del cineclub, al margen del patrocinio del Círculo Psicoanalítico Mexicano, me invitó a presentar una de mis películas favoritas, La pasión de Ana de Ingmar Bergman. Desde entonces, he presentado algunas otras películas y he estado al tanto del desarrollo de la actividad del cineclub. Por lo tanto, luego de una década de trabajo ininterrumpido, me parece que sus características están claramente definidas y lo separan de manera notable de cualquier otro cineclub de la ciudad de México.

En primer lugar, hay que destacar la constancia en el trabajo. A lo largo de diez años, semana a semana, el mismo día y a la misma hora, ha sido exhibida una enorme cantidad de películas, alrededor de 400, si mis cuentas no me fallan. Digo lo anterior conociendo que el cineclub se vio obligado a cambiar de sede en repetidas ocasiones, del Ateneo Español a la librería Tomo 17, después a El Sótano, al Centro de Cultura Casa Lamm, a la sede del Círculo Psicoanalítico Mexicano y recientemente a la Casa de Cultura Reyes Heroles, y que esos cambios obligaron a modificar en ocasiones día y horario. Sin embargo, estos accidentes no han impedido la constancia.

En segundo lugar, la estructuración de las funciones en ciclos: “El psicoanálisis y el cine”, “Erotismo y amor”, “La psicosis”, “La relación de pareja”, “La perversión”, “Las relaciones de familia”, “La mujer”, “La violencia”, “La infidelidad”, “Lo siniestro”, “El fanatismo”, etcétera. Son ciclos, estructurados en función de su interés psicoanalítico, obviamente, pero sin descuidar por lo general su interés y su valor cinematográfico.

En tercer lugar, estos ciclos han incluido a muchos de los cineastas más importantes de la historia del cine. Una lista no exhaustiva y ordenada alfabéticamente es la siguiente: Pedro Almodóvar, Robert Altman, Woody Allen, Theo Angelopulos, Michelangelo Antonioni, Ingmar Bergman, Bernardo Bertolucci, Luis Buñuel, David Cronenberg, Claude Chabrol, Atom Egoyan, Rainer Werner Fassbinder, Federico Fellini, Jean-Luc Godard, Peter Greenaway, Werner Herzog, Alfred Hitchcock, Miklós Jancsó, Jerzy Kawalerowicz, Krzystof Kieslowski, Stanley Kubrick, Fritz Lang, David Lynch, Louis Malle, Vincente Minnelli, Pier Paolo Pasolini, Roman Polanski, Alain Resnais, Arturo Ripstein, Carlos Saura, Martín Scorsese, Andrei Tarkovski, Françoise Truffaut, Luchino Visconti, Joseph von Sternberg, Orson Welles, Wim Wenders y muchos otros.

En cuarto lugar, y creo que casi sin excepciones, cada película ha sido presentada, comentada y debatida por un especialista, sea psicoanalista, crítico de cine o intelectual en general. No voy a citar los nombres porque sería otra lista muy extensa.

Finalmente, el resultado de todo lo anterior es la reunión semana a semana de un público generalmente constante, donde se encuentran muchas caras ya conocidas, varias de las cuales participan regular y acertadamente en los debates y las discusiones. Podría argumentarse que no son muchos. Es cierto. Pero son los suficientes para justificar el trabajo desarrollado por el cineclub. Así es como han funcionado generalmente los cineclubes, salvo muy contadas excepciones. La idea original de club, de alguna manera ya incluye esa idea de un grupo reducido, de una elite.

Psicoanálisis y cine. Antología del cine comentado y debatido

Queda por referirse a la razón que nos reúne la noche de hoy. La presentación del libro Psicoanálisis y cine, compilado por Pablo España y Mario Alquicira. Por lo dicho anteriormente, queda claro que decir que se trata de una memoria de los diez años del cineclub es un reconocimiento de su valor. Desde este punto de vista, me hubiera gustado que incluyera una mayor cantidad de textos. Algo imposible por una razón material evidente: estos dos tomos, por cierto muy bien editados, alcanzan las 600 páginas. Pero además, porque muchos de los presentadores, entre los que me cuento, suelen, solemos, improvisar las participaciones. De todas formas, los cincuenta y pico textos reunidos dan una buena muestra del desarrollo del Cine Club Debate “El psicoanálisis y el cine” a lo largo de sus diez años de existencia. Pero además, esta Antología del cine comentado y debatido, como se subtitula la obra, funciona como un acercamiento crítico y analítico a una serie de películas en general importantes, no siempre desde una perspectiva psicoanalítica. Del conjunto quisiera destacar solamente los trabajos de José Perrés, en primer lugar por la calidad de sus análisis de El ángel azul de Joseph von Sternberg, Edipo Rey, el hijo de la fortuna de Pier Paolo Pasolini, Medea, también de Pasolini y Recordando con ira de Tony Richardson. Pero también como reconocimiento a un compatriota y apasionado cinéfilo y melómano, de esos que mencionaba al comienzo de esta presentación, una especie casi extinguida, que el Cine Club Debate “El psicoanálisis y el cine”, el doctor Pablo España y todos los que colaboran desinteresadamente con su labor, han logrado mantener con vida y esperan reproducir en ese extraño y fascinante laboratorio en el que trabajan desde hace más de una década. Gracias.

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[Texto leído por el autor en la presentación de Psicoanálisis y cine. Antología del cine comentado y debatido (Círculo Psicoanalítico Mexicano, México, 2002), Cineteca Nacional, mayo 8 de 2003.]

jueves, 20 de enero de 2011

Presentación del libro... Psicoanálisis y cine. Tomo III

Se presentó el tercer tomo de Psicoanálisis y cine


Durante casi 15 años, el psicoanalista Pablo España, organizó un cine club, auspiciado por el Círculo Psicoanalítico Mexicano, sábado a sábado en diversas sedes, siendo una de las primeras la librería El Sótano de Miguel Ángel de Quevedo.

La mecánica era por demás sencilla, la proyección de una película y el debate de la misma, coordinado por psicoanalistas, críticos, investigadores de cine, escritores y en ocasiones hasta por artistas visuales. Producto de dichas sesiones ha sido la recopilación de tres tomos intitulados Psicoanálisis y cine. Antología del cine comentado y debatido, el número tres fue presentado el viernes 29 de mayo en la sede del Círculo Psicoanalítico Mexicano por sus dos antologadores: Mario Alberto Alquicira y María Alejandra de la Garza, así como por Nelson Carro, subdirector de programación de Cineteca Nacional y Alberto Montoya, actual coordinador del cine club, que tiene su sede en la Casa Reyes Heroles en Coyoacán.

Psicoanálisis y cine reúne algunos de los textos más destacados leídos en los diversos ciclos organizados por el doctor España, abarcando temáticas como: el erotismo y el amor, la psicosis, las relaciones familiares, la mujer, la creatividad, infancia y adolescencia y los amores difíciles, entre un sinnúmero de tópicos.

Este libro es reflejo fiel de una tarea semanal ininterrumpida, ejercida con gran pasión por Pablo España, donde la luz y las imágenes en movimiento permitían la reflexión en torno a diversas miradas en torno a la existencia humana, capturar los rincones del mundo, a partir de ciclos temáticos, lo cual se sigue realizando hasta la fecha, siendo el comentario —como se apunta en la cuarta de forros— el cual "abre nuevos surcos de reflexión que pretenden no comprender sino alcanzar lo verdadero".

Psicoanálisis y cine, tomo III es un libro imprescindible en la biblioteca de cualquier cinéfilo que busque expandir sus vivencias sostenidas con la pantalla grande. Entre sus páginas hallará textos de películas como: Los olvidados de Luis Buñuel, La mujer de al lado de Francois Truffaut, Asesinos por naturaleza de Oliver Stone, Vértigo de Alfred Hitchcock, El castillo de la pureza de Arturo Ripstein, La hora del lobo de Ingmar Bergman, o La mitad siniestra de George A. Romero, entre otras.

Este libro es una invitación para penetrar en los entretelones ocultos del Séptimo Arte.
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[Entrada del Blog Travesías de Perla Shwartz - Biosstars posteada el 1 de junio de 2009]

Compilación de María Alejandra de la Garza y Mario Alberto Alquicira



México, 30 May (Notimex).- Como un homenaje al psicoanalista Pablo España, anoche fue presentado el libro Psicoanálisis y cine. Tomo III, una compilación de los doctores María Alejandra de la Garza y Mario Alberto Alquicira, con los comentarios de María Alejandra de la Garza, Nelson Carro y Alberto Montoya.
Previo a la presentación, en la sede del Círculo Psicoanalítico Mexicano, en esta ciudad, Lidia Agazzi, presidenta de esta institución, explicó en entrevista con Notimex que "el libro es producto de veinte años de trabajo dentro de nuestro propio cine club".


Apuntó que tanto la publicación del libro como la presentación, con invitados especiales y comentaristas expertos, obedece a una forma de reconocer el trabajo que realizó durante muchos años España, a quien calificó, en el buen sentido, como un "cinemaniaco".


Tal apelativo, aclaró, se le puede aplicar por su pasión por el Séptimo Arte y el psicoanálisis, "amores que él estudió junto con muchas otras disciplinas a las que naturalmente están asociados, como la literatura y la visión en general del ser humano desde la óptica de su formación académica".


Comentó que el Círculo Psicoanalítico Mexicano, entidad que forma psicoanalistas de alta calificación, cuenta con una serie de servicios a la población en general, especialmente a creadores, críticos y médicos, entre los que destaca su red clínica, seminarios, biblioteca y el cine club.


Agazzi se mostró satisfecha porque a lo largo de dos décadas esta institución ha mantenido vigente este club, "al que asisten regularmente universitarios, niños, adultos, ancianos y una vasta y heterogénea gama de cinéfilos, atrapados por nuestros ciclos de cine de arte".

En ese sentido, adelantó que este sábado iniciará el ciclo 46, titulado "La infidelidad: realidad o locura", que incluirá una mesa de reflexión psicoanalítica y cinematográfica, "en el Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, y será coordinado por Alberto Montoya".

Durante la presentación del volumen, Nelson Carro comentó que este foro cinematográfico "El psicoanálisis y el cine", patrocinado por el Círculo Psicoanalítico Mexicano y la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles, "ha servido a lo largo de su existencia para consolidar la cultura del cine club debate en nuestro país".

Asimismo, para formar psicoanalistas y cinéfilos interesados en la crítica y apreciación cinematográficas, apuntó el periodista y experto en cine.

Señaló que "ante la invasión cinematográfica comercial, las posibilidades de encontrar espacios que ofrezcan proyecciones alternativas son cada vez más limitadas".

Afirmó que la cinematografía se encuentra muy ligada al psicoanálisis, "ya que existe una amplia interrelación entre los sueños y el cine, al utilizar ambos el lenguaje de las imágenes. Los realizadores son conocedores profundos del drama humano y lo plasman en el ámbito de su quehacer artístico".
NTX/JCC/RML






Durante quince años, Pablo España dirigió el cine club El psicoanálisis y el cine, auspiciado desde 1992 por el Círculo Psicoanalítico Mexicano (CPM). Hasta su muerte, en 2007, Pablo España mantuvo la convicción de que el psicoanálisis y el arte debían mantener un diálogo constante; por eso, entre los comentaristas fílmicos no sólo se contaron lacanianos o freudianos sino también artistas plásticos o escritores, como José Luis Cuevas o Daniel González Dueñas.

El objetivo de Pablo España —quien se formó profesionalmente al lado de Armando Suárez, uno de los fundadores del CPM, y de Tomás Segovia, primer traductor al español de los Escritos, de Jacques Lacan, entre otros— al organizar cuarenta y dos ciclos temáticos, fue consolidar la cultura del cine club y contribuir a la apreciación del quehacer fílmico en relación con el psicoanálisis, pues aseguraba que entre ambos existía un vínculo estrecho. En particular, resaltaba la relación reveladora entre el sentido freudiano de los sueños —reflejo de los deseos y los temores inconscientes— y aquella expresión del arte. Así, aunque la pantalla cinematográfica jamás podría sustituir las reflexiones en el diván, subrayaba, sí es capaz de proyectar los miedos y los deseos individuales más profundos.

El CPM editó, en 2008, el tercer tomo de Psicoanálisis y cine, antología del cine comentado y debatido, compilado por Mario Alberto Alquicira y María Alejandra de la Garza. El primero colaboró estrechamente con Pablo España en la organización del cine club, así como en algunos libros. La elaboración de fichas técnicas y sinopsis de las cintas estuvo a cargo de Nelson Carro.

Entre los ciclos que abarca se cuentan erotismo y amor en el cine, la mujer fatal y cine prohibido, así como testimonios del público, donde se lee un comentario del crítico Gustavo García (“Todo salió bien gracias al elemento sorpresa: ¿cómo, Pedro Infante gay? ¿A toda máquina en este ciclo?”), otros de Diana Bracho, Carlos Bonfil o Laura Esquivel.

El cine es un reflejo de “lo real” que la realidad cotidiana no trasluce, comenta Fernando del Moral, a propósito de Él, cinta dirigida por Luis Buñuel. A Pablo España le gustaba contar que Jacques Lacan recomendaba a sus alumnos, en Francia, ver esta película si querían saber cómo era un sujeto paranoico. Del Moral afirma que los aparentes accidentes de los personajes en los filmes del español, matizados a veces con detalles surrealistas, no son sino evidencia de los malestares y tormentas anímicas de éstos, como la ceguera de los amigos de Francisco, el temible y celoso marido de Gloria, interpretado por Arturo de Córdova, quienes aconsejan a su víctima-esposa que sea comprensiva y tolerante con su cónyuge.

Sueños, pasiones, incesto y lo prohibido, entre otros temas, se comentan en este libro, elaborado también como homenaje “al psicoanalista cinéfilo”.

[Texto publicado por María Elena Rivera en La Jornada Semanal num. 726 el domingo 1 de febrero de 2009]

Publicaciones, Psicoanálisis y Cine III

Psicoanálisis y cine. Antología del cine comentado y debatido. Tomo III, Círculo Psicoanalítico Mexicano, México, 2008. 281 pp. ISBN 978-968-5088-10-7.

Este tercer tomo de Psicoanálisis y cine da cuenta de la historia del Círculo Psicoanalítico Mexicano, institución con más de treinta años de trayectoria, que dio cabida y posibilidad a un deseo y a una pasión encarnados ambos por nuestro entrañable amigo y colega Pablo España. Es —al mismo tiempo— testimonio, reconocimiento y homenaje a ese deseo pasional que hizo posible la presencia irrefutable y permanente en el ámbito cultural de un espacio capaz de abrir el diálogo entre la cinematografía y otros territorios del arte y del saber. Pablo España no dejó de convocarnos para compartir la apreciación, el análisis y la discusión de innumerables películas, generando con ello no sólo otra manera de ver el cine sino de percibir la realidad.
Tarea semanal ininterrumpida en la que los espectadores se iban tejiendo a sí mismos con otros hilos, otros colores, otras palabras. Como si la luz y las imágenes proyectadas en pantalla fueran transformando la mirada, la intención y la vida misma. Este libro, materia ilusoria hecha de luces y sombras, encuentra sus múltiples sentidos en el ojo expectante de cada comentarista. Porque el cine nos refleja, invitándonos perennemente a seguir imaginando para encontrarnos en la ilusión de trascender; porque después de emprender ese viaje individual y colectivo nuestra manera de mirar nunca volvió a ser la misma. Debatir el cine es parte de ese proceso continuo en el que a través de los distintos ciclos temáticos nos sumergimos en imágenes que nos permiten acceder a un mundo ignoto. El comentario, a su vez, abre nuevos surcos de reflexión que pretenden no comprender sino alcanzar lo verdadero.
En el primer tomo de esta obra, Pablo España y Mario Alquicira lo señalaban: “El fenómeno fílmico hace posible una experiencia única en la que la cámara hace de microscopio y espejo mágico que cierne la totalidad de la realidad humana”. Testigo asidero de historias, imágenes y sueños, durante más de una década, es éste un texto que atañe al cine, al psicoanálisis y a las pasiones que despiertan, cerrando a la vez un capítulo institucional: el de una actividad y una figura cuya pérdida es tan dolorosa como irreparable.



Publicaciones, Psicoanálisis y Cine II

Psicoanálisis y cine. Antología del cine comentado y debatido. Tomo II, Círculo Psicoanalítico Mexicano, México, 2002. 306 pp. ISBN 968-5088-07-1.
Este libro intenta un acercamiento al fenómeno cinematográfico desde una perspectiva psicoanalítica y documentar la génesis  y el desarrollo de un cine club debate creado para analizar y trabajar el cine con las herramientas propias del psicoanálisis. Único en su género, el Cine Club Debate “El psicoanálisis y el cine”, patrocinado por el Círculo Psicoanalítico Mexicano, ha servido —a lo largo de sus diez años de existencia— para consolidar la cultura del cine club debate en nuestro país, y además para formar cinéfilos y psicoanalistas interesados en la crítica y apreciación cinematográficas.

            El Cine Club ha organizado 29 ciclos. Fuera de los ámbitos de las escuelas de educación media y superior, son los únicos en México en los que, de manera permanente, se lleva a cabo un debate complementado con comentarios de destacadas personalidades de distintas disciplinas y en el que el público asistente participa de modo activo. El fenómeno cinematográfico ha sido abordado desde el campo psicoanalítico y desde una perspectiva interdisciplinaria que permita conocer las situaciones que plantean los filmes presentados. Ello, en obediencia a la premisa que rige a los organizadores: la de que el psicoanálisis constituye tan sólo una forma de abordar el universo cinematográfico, entre otras posibles y variadas. La incursión del psicoanálisis en el cine es vista por ellos como un modo de convivencia, una riqueza que el psicoanálisis puede aportar en la forma de ver y entender el cine.

            Así, han participado no únicamente psicoanalistas, sino también personalidades pertenecientes al mundo de la cinematografía, la dramaturgia, la literatura, la música y las artes plásticas; se han incorporado periodistas, críticos e investigadores, proporcionando su propia visión en torno al tema general del ciclo y a la película en turno, que se enriquece con la activa participación del público durante el debate tras la proyección y la intervención del presentador.

            El hecho de que ahora se publique una selección de los filmes que a lo largo de estos 29 ciclos se han comentado y debatido, responde a la necesidad de dejar constancia del esfuerzo y dedicación de los comentaristas y también a la de rendir tributo a todos aquellos que, como asistentes —asiduos o no— han contribuido a la realización de este proyecto. Esta obra (dividida en dos tomos) tiene la finalidad de conmemorar el décimo aniversario del Cine Club Debate “El psicoanálisis y el cine”.

 
 
PSICOANÁLISIS Y CINE I y II
DE PABLO ESPAÑA Y MARIO ALQUICIRA
 
Dr. Alejandro Chao Barona
Comentar estos libros es compartir con los autores y la pléyade de comentaristas el entusiasmo personal, la manía por ver películas y la obsesión de contarlas o comentarlas. Es importante el rescate de diez años, con 29 ciclos, de estas huellas de la memoria del Cine Club Debate, “El Psicoanálisis y el Cine”, del Círculo Psicoanalítico Mexicano.
Pero la lectura de estos dos libros no resuelve el enigma de la atracción perversa por la exhibición cinematográfica. Y digo perversa porque se cambia la acción tridimensional que demanda la pulsión por la magia bidimensional del más puro principio de placer; se reemplaza el esfuerzo personal por la pasividad golosa de contemplar el sueño ajeno, el deseo prestado.
Vale la pena reflexionar al respecto.
¿Por qué nos llama tanto la atención encerrarnos en un lugar oscuro y cerrado y dejar que un pequeño juego de luz y sonido nos haga cómplices de las fantasías de un guionista y un director y de las acciones virtuales de artistas y tramoyistas?
La contemplación cinematográfica ¿será por una especie de viaje hacia el psiquismo fetal con sus condiciones de levitación y funcionamiento cerebral en absolutos arquetipos de imágenes primarias en el más simple dejarse ir tras el fantasma despojado de cualquier significado: sólo luz en blanco y negro; luz, en colores brillantes; luz, en sepias o azules; y todo entre el ritmo del corazón y la distonía del intestino?
Y el comentario post-voyeur ¿será por la búsqueda de una resignificación de lo imaginario, más allá de su creador; más desde el vidente que intenta descubrir un mensaje donde sólo hay el placer mágico de exhibir en la bidimensionalidad lo negado a la tridimensionalidad?
O ¿será por la necesidad de hacer propio el sueño prestado, compartido, alquilado, por medio de una racionalización que le de sentido al gozo de entrar en el sueño de otro?
El recorrido de los capítulos de los dos libros que hoy se presentan, es el recorrido de la historia de la propia perversión: entregarse al juego de la visión y a la fantasía de la interpretación. ¿Qué filosofía habré de crear para sobrevivir y sobrellevar en la realidad la atracción ilimitada de la fantasía?
Interpretar es imponer y traicionar. Imponer mi propia visión de las cosas, con los argumentos de mis discursos sobre la visión del creador del sueño al que traduzco y por tanto traiciono. Por eso, el buen cine es como el poema o la música inspirados por las musas a los cuales, cualquier comentario, nada agrega y se convierte tan sólo en la racionalización tardía de la emoción que la imagen permitió que brotara del fondo del corazón.
Todos vivimos en el poema de nuestra existencia sin sentido pero tropezamos constantemente con la significación que le queremos atribuir a la inspiración del inconsciente.
La reflexión racional, la explicación simbólica, arrebata emoción a la imagen que figuró por un instante ante nuestros ojos y permitió que el yo, aprisionado en los lugares asignados por el poder y el deseo, saliera de sí durante la hora que duró la exhibición cinematográfica, se volviera ajeno y llegara a tomar por propio el sentimiento de otros, las acciones de otros, los sueños de otros, los anhelos profundos de todos los otros.
Es en este desprendimiento de nosotros donde distinguimos el buen cine del cine burdo, del cine sórdido, del cine sólo comercio, de la misma manera como podemos distinguir, nos dice Ezra Pound, la mercancía que genera la usura, de la piedra labrada o de la tela enhebrada por el ensueño del arte.
Ahora que el mercado invade todas las rendijas de la existencia, incluyendo la venta del psicoanálisis, y nos cierra la puerta del tiempo para escuchar y gozar el poema, o la música o disfrutar el buen cine, este esfuerzo de rescatar las películas cercanas a nuestro corazón y compartir la visión que despertaron en cada uno de los expositores y autores se vuelve tan meritorio.
Ahora que la ‘hora’ se ha vuelto la unidad de generación del interés del capital, y no la unidad de escucha y construcción de la estrofa original del poema de la existencia, la tradicional hora cinematográfica se convierte en el momento privilegiado para ver en pantalla, a todo color y con sonido estereofónico el ensueño de los creadores que sólo en los primeros siete ciclos nos trasladan de la Madre Juana de los Ángeles, al Lugar sin Límites, de Atrapado y Sin Salida, a las Imágenes de Altman; de las Alas del Deseo al Terciopelo Azul de David Lynch; y de Más Allá del Deseo, al Este del Paraíso y al Silencio de Oliver… aunque después pasen a la prosa de expresar la relación entre el psicoanálisis y el cine, el erotismo y el amor, la psicosis, la relación de pareja, las perversiones, las relaciones de familia y la infancia y la adolescencia…
En el psicoanálisis el terapeuta se convierte en el cómplice testigo auricular del ensueño individual ajeno, en el cine, como en el relato/escucha de los mitos todos nos convertimos en los testigos cómplices visuales de los ensueños universales. La película que no es colectiva se convierte en el video casero que no trasciende sino deprime.
Sirvan estas palabras como un estímulo para que se instale un verdadero cineclub en nuestra universidad que aprenda del libro Psicoanálisis y cine. Antología del cine comentado y debatido de Pablo España y Mario Alquicira y transmita a las próximas generaciones una amplia puerta de escape creativo a las presiones y prisiones de cualquier realidad convulsionada o civilizatoria.
Muchas gracias.


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[Texto leído por el autor en la presentación de Psicoanálisis y cine. Antología del cine comentado y debatido. Tomos I y II (Círculo Psicoanalítico Mexicano, México, 2002), Facultad de Psicología, Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Cuernavaca, Morelos, marzo 14 de 2003.]